Diseño del CADIC para producir en condiciones extremas

Superviveros

13/08/2012
E
n Ushuaia, profesionales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), dependiente del CONICET, desarrollaron una tecnología que adapta las estructuras de invernaderos a las condiciones climáticas extremas de la región, caracterizada por sus bajas temperaturas, fuertes vientos y nevadas intensas. Esos invernaderos permiten producir vegetales y plantas en zonas cuyas condiciones agroclimáticas son un reto para el productor local.
En Tierra del Fuego, la temporada de trabajo para cultivos externos es muy reducida – 4 a 5 meses– y con estos invernaderos la actividad se podría extender a por lo menos 10 meses por año y contribuiría a cubrir la demanda local de productos frutihortícolas.
Los viveros fueron construidos en forma de túnel, y cubren cada uno una superficie de 120 metros cuadrados. Las paredes y techo están formados por nylon de alta resistencia para resistir los vientos de la zona y aislar térmicamente a los cultivos del frío exterior. Adentro, la temperatura se mantiene entre 5 y 30º C.
Uno de los principales desafíos fue obtener estructuras resistentes, de bajo mantenimiento y económicamente viables para los productores regionales. Tanto el nylon como los metales usados en la estructura son fabricados en la isla de Tierra del Fuego y se capacitó a la mano de obra en la construcción y colocación de las estructuras.
En el invernadero del Campo Experimental del CADIC se cultivan alimentos cuyo proceso de maduración y fructificación termina durante el invierno, algo imposible de lograr a cielo abierto ya que a partir del mes de marzo se inician las heladas y desde junio aumentan las posibilidades de nevadas intensas.
Esta tecnología permite también anticipar la temporada de crecimiento ya que los cultivos externos están limitados por las condiciones climáticas que siguen siendo severas aún en primavera.
Las pocas y débiles horas de luz invernales, que en junio llegan a 7 por día, se suman a que la nieve acumulada oscurece el invernadero y reduce el aporte de luz que reciben las plantas para procesos de fotosíntesis. En búsqueda de una solución el Ingeniero en Producción Agropecuaria Gustavo Vater, profesional de apoyo a cargo del Laboratorio de Innovación Productiva del CADIC, trabajó en la optimización del invernadero y en la selección de especies y variedades vegetales resistentes.
“Obtener y trabajar con semillas de origen local posibilita la producción de vegetales frescos en una provincia donde hasta el momento el 95% de estos productos deben ser traídos de una distancia a menudo superior a los 3 mil kilómetros”, dijo Vater.
Durante la experiencia se obtuvieron buenos resultados en especies como lechuga, repollo, coliflor, repollito de bruselas, tomates cherry y perita, achicoria, arvejas y habas. Debido a la demanda de la cocina de alta calidad se trabajó también con especies aromáticas frescas como albahaca, orégano, cilantro, salvia, perejl, ciboulette y eneldo.
En el invernadero se multiplicaron también especies florales de bulbo y frutales como los berries y se apuntó a la obtención de plantas con mayor aptitud ante las condiciones geográficas locales.

Un proyecto que reúne los conocimientos de diez años de ensayos

El doctor Jorge Rabassa, investigador superior y director del CADIC–CONICET, dijo que este “es un paso importante hacia una notable mejora en la calidad de vida” de la sociedad fueguina y que “abre las puertas para iniciar la producción de vegetales frescos, hoy casi inexistente e imprescindible en una adecuada alimentación”.
La máxima autoridad científica en nuestra provincia avizora “una primera fase” de carácter familiar, y una segunda “comercial para abastecer en el futuro, plenamente el mercado local”.
El grupo de Innovación Productiva del CADIC trabajó en conjunto con el programa Por–huerta, coordinado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y con el apoyo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y Secretaría de Desarrollo Local y Pymes, dependiente del Gobierno de Tierra del Fuego.
El proyecto, denominado “Aumento de la producción y diversificación de productos frescos para Tierra del Fuego”, es financiado por el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología de la Nación, reúne los conocimientos de diez años de ensayos de producción frutihortícola con diversas Instituciones como el INTA y cuenta con el apoyo del Gobierno Provincial de Tierra del Fuego. Su objetivo; adaptar esta tecnología de invernaderos para desarrollar módulos de alta producción vegetal y multiplicarlos en el resto de la Provincia de Tierra del Fuego con el propósito de fortalecer la actividad frutihortícola en la región.
Vale decir, que este ensayo brindó las bases para la presentación del proyecto titulado “Diseño y Construcción de invernaderos modulares realizados con material local adaptados a climas extremos” ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.
Contacto: Ingº Prod. Agrop. Gustavo Vater – vatergus@cadic–conicet.gob.ar – Laboratorio de Innovación Productiva –. Centro Austral de Investigaciones Científicas. Tel. 02901–422310 int. 160.