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a Explotadora exagera pérdidas para erradicar a los onas
La Sociedad Explotadora busca conquistar el apoyo de las autoridades para erradicar a los selk’nam de la isla. El argumento preferido fue exagerar las pérdidas de animales ocasionadas por los indígenas. En una entrevista concretada alrededor de esta fecha con el gobernador magallánico, los empresarios le hacen saber la necesidad de contar con apoyo militar para combatirlos.
En un primer momento no lograron su objetivo, como se puede apreciar cuando “el Ministro de Relaciones Exteriores y Colonización escribió al gobernador Manuel Señoret manifestándole su desagrado por las violentas medidas que los hacendados adoptaban con los indios, aconsejándole que no se inmiscuyese en el asunto” (Martinic, Mateo. ”Historia de la Región Magallánica”).
Pero las acciones de exterminio llevadas a cabo por el personal de las estancias comenzaron a salir a la luz desde la localidad de Porvenir, narrándose verdaderas cacerías donde los indígenas que lograban ser capturados vivos, en su mayoría mujeres y niños, eran tantos o más que los muertos en los campos por resistirse a la captura.
La paciencia de los selk’nam también estalló. En la noche del 13 de enero de 1896, un grupo de selk’nam intentó robar ganado en San Sebastián, pero dicha acción fue impedida siendo capturados siete de ellos y quedando varios muertos. Cuando trasladaban a los apresados, los indígenas atacaron y mataron a sus guardianes. Apenas enterado de ello, Mauricio Braun volvió a solicitar protección al gobernador, quien esta vez dispuso de inmediato el envío de soldados a Tierra del Fuego, a fin de patrullar los campos.
A partir de entonces, no hubo consideración alguna para los indígenas, se les persiguió sin piedad y se les atacó donde se les encontrara. Los que eran capturados vivos se los enviaba a la misión salesiana de Dawson. La presencia de los soldados fue particularmente útil a la Sociedad Explotadora, que se libraba de tener que perseguir y capturar con su propio personal a los indígenas y de la condena que su barbarie producía.