06/07/2012
| PROVINCIALES
DARÍAN MARCHA ATRÁS CON LA SUBA DE IMPUESTOS A LAS INDUSTRIAS
La pulseada la ganó Delamata
Tras las críticas del Ministro de Industria a un posible aumento de las cargas que tributa el sector promocionado, el jefe de Gabinete, Guillermo Aramburu, admitió que “hay que rever algunas posturas” en cuanto a la iniciativa. Y tras confirmar que el titular de Industria seguirá en su cargo, intentó bajarle el perfil al cortocircuito que se generó en el seno del Ejecutivo.
Tras las críticas del Ministro de Industria a un posible aumento de las cargas que tributa el sector promocionado, el jefe de Gabinete, Guillermo Aramburu, admitió contador Fabio Delamata seguirá en su cargo, intentó bajarle el perfil al cortocircuito que se generó en el seno del Ejecutivo.
“Estoy dispuesto a dar un paso al costado”, había repetido en un par de oportunidades el ministro de Industria, Fabio Delamata, durante la entrevista concedida a EDFM en la tarde noche del miércoles y que fue publicada ayer. Sabía que sus declaraciones en contra de un aumento de impuestos al sector industrial –motor de la economía de la isla, le pese a quien le pese– en el marco de la reforma tributaria que impulsa el Gobierno fueguino, prácticamente lo eyectaban de su cargo.
No era para menos, había levantado su voz contra un proyecto con el que el Gobierno al cual pertenece, espera recaudar casi 300 millones de pesos (600 millones según cálculos de algunos sectores que se oponen al denominado “impuestazo”).
De hecho, en la cena que esa misma noche encabezaron la gobernadora Fabiana Ríos y el titular de la Unión Industrial Argentina, Ignacio de Mendiguren, en un coqueto restaurante de Ushuaia –a la que Delamata asistió–, abundaron las sonrisas forzadas en un clima de tensión.
A esa altura, con la postura del Ministro hecha pública tras declarar en Radio Nacional Ushuaia, las versiones generadas en los pasillos de Casa de Gobierno, daban cuenta del enojo del jefe de Gabinete, Guillermo Aramburu, y del casi seguro destierro del díscolo funcionario.
Sin embargo, la decidida oposición al proyecto manifestada desde la Unión Industrial Fueguina, en coincidencia al planteo expresado por el máximo referente de La Cámpora, Walter Vuoto, y las fuertes declaraciones del propio Delamata, parece que hicieron dar marcha atrás con la idea original, y por eso Aramburu sorprendió con el anuncio de la decisión de revisar el proyecto que alcanza a la industria, y de paso confirmó la continuidad del titular de Industria.
Para minar aún más la posición del Gobierno, el legislador Pablo Blanco afirmó que en las charlas con el oficialismo “no se había hablado” de gravar a un sector que creció exponencialmente a partir de la decisión política del Gobierno nacional de apostar al desarrollo industrial, ubicando a Tierra del Fuego como mascarón de proa de esa decisión estratégica devenida finalmente en política de Estado.
Lo cierto es que el posicionamiento de Delamata, a partir del convencimiento de ser “coherente” con esa política de Estado impulsada por Nación y abrazada con fervor militante por la gestión Ríos, estuvo en consonancia con la preocupación del sector.
Al respecto, cabe recordar que el presidente de la Unión Industrial Fueguina, Guido Lavalle, había sostenido que la reforma tributaria “afecta a la competitividad fueguina, y diría que afecta muy fuerte a la mitad de las fábricas”.
Consultado por FM Provincia, el empresario sostuvo que “hay fábricas que están en una situación de umbral” en la que “un aumento de impuestos sería muy perjudicial”, al punto que “todo el sector industrial está preocupado por este proyecto”.
Asimismo, marcó que “hay otros subsectores muy vulnerables a cualquier modificación porque están en situación crítica”, y precisó que de concretarse una mayor carga impositiva “quedarían fuera de competencia productos como notebooks, netbooks y máquinas fotográficas”, además de que también “afectaría duramente a la industria plástica”.
Recalculando
Mientras tanto, ayer Aramburu buscó ponerle paños fríos a la polémica.
“Creo que hay que rever algunas posturas en el ámbito del proyecto tarifario, en particular en el ámbito de la industria”, argumentó, ya que “es cierto que habría una sobrecarga en el sector en función de que el año pasado se trató la tarifaria puntualmente con relación al pago de tasas de proyectos productivos” por lo cual “es un punto a revisar”.
El jefe de los ministros explicó que “como todo proyecto que el Ejecutivo envía a la Legislatura, es absolutamente falible y modificable” ya que “puede tener errores y se pueden consultar a los sectores, y modificarlos”.
“Tranquilamente se puede reconocer que hay alguna parte que puede estar mal y hay que modificarla. No es una cuestión de orgullo, de que es mi proyecto o nada”, dijo a FM del Sur.
En cuanto a lo declarado por Delamata, Aramburu apuntó a la prensa sin mencionarla, indicando que “se ha pretendido mostrar una discrepancia que no es tal en cuanto a la gravedad que se le pretende atribuir”. “Delamata es el ministro de Industria y dice que hay un punto que hay que revisar, y si eso debió haberse planteado dentro o fuera del Gobierno no puede ser la cuestión a discutir en el espacio público”, continuó, y contradiciéndose admitió que “evidentemente hay discrepancia pero es un punto a reevaluar”. Y agregó: “Para afuera se quiere remarcar la eventual gravedad de la discrepancia, pero no el tema en sí”.
Luego enfatizó que el cortocircuito “no significa que haya una divergencia sobre el rumbo de la gestión” y destacó que “de hecho Delamata sigue siendo ministro”.
En esa línea, afirmó que “un gabinete vivo es un gabinete que discute” por más que “quizás a veces se plantean las cosas adentro y otras veces afuera”.
Sin embargo, apuntó que ello “no es elemento determinante” y cuestionó que “pareciera que hay gente que busca deliberadamente diferencias en el gabinete. Y no hay gabinete que no discuta o no tenga puntos de vista distintos”.
No es lo que hablamos
En paralelamente y como tercero en discordia, terció el legislador radical Pablo Blanco, quien advirtió que “el cobro de impuestos a las industrias no era que se había conversado” con el Gobierno, y estimó que “la implementación de eso en la tarifaria se debe a un error”.
Según el parlamentario, “habíamos hablado, específicamente, que a las industrias no se las gravaba porque ya lo estaban con la tasa de verificación de procesos productivos”.
A ello sumó que las industrias “pagan Ingresos Brutos y la tasa de verificación, y de acuerdo a cómo está redactado e proyecto se le subiría el 1,5% a Ingresos Brutos”.
De todos modos, expresó que “lo que hablé con distintos sectores de la Legislatura es que no se va a modificar la alícuota de Ingresos Brutos”, y por último recalcó que “en el debate vamos a escuchar a todos los sectores y para ello nos vamos a tomar el tiempo que haga falta”.