31/07/2012
| OPINIÓN
PUNTO DE VISTA
Consenso
Por Alejandro Rojo Vivot*
“La sociedad es una empresa cooperativa para obtener ventajas comunes, se caracteriza típicamente tanto por el conflicto como por una identidad de intereses. Hay una identidad de intereses puesto que la cooperación social hace posible para todos una vida mejor de la que pudiera tener cada uno si viviera únicamente de sus propios esfuerzos”.
John Rawls (1921–2002) (1)
Bien entrados en el siglo XXI seguimos viviendo, en parte, como hace mucho tiempo por lo menos en lo que respecta a las diferencias de opiniones, intereses, ideologías, adhesiones partidarias, elecciones religiosas, interpretaciones con respecto al pasado, etcétera. La confrontación pareciera la regla general y cualquier atisbo de acuerdo huele a corrupción, traición, ser funcional a otros, bajar la guardia, debilidad y, al menos, falta de convicción. Desde luego que, con frecuencia las respectivas intensidades son bien distintas, algunos lo resuelven con violencia armada y otros, por suerte la mayoría, descubren repentinamente en otros incompetencias para gestionar de los recientes ex socios o aliados, atacan verbalmente, menoscaban o, por caso, descalifican al que se atreve a buscar caminos de aproximación con quienes disienten.
El consenso es posible cuando es percibido por su valor en si mismo y como parte de una estrategia más amplia y con perspectiva prospectiva.
Que nadie se confunda, casi siempre el consenso es el resultado de un proceso relativamente más largo que, por ejemplo, las posturas como: el que gana gobierna y el que pierde acompaña o se va, mi autoridad me permite tomar decisiones solo, los que no están de acuerdo pueden presentarse en las próximas elecciones y si triunfan podrán hace lo que quieran, etcétera. Al respecto recordemos lo apuntado por Tomás Moro (2) (1478–1535) en 1504: “Los hombres prefieren sostener una idea falsa, antes que pasar por la afrenta de retractarse, ya que muchos se hallan poseídos de un falso amor propio que les priva de la libertad de contradecirse”.
Sin duda es necesario ser perspicaz para ver mucho más allá de los que se observa a primera vista, tener claro un horizonte amplio que incluya lo coyuntural y la templanza que se manifiesta a través de la paciencia.
Esto es válido para la vida diaria en la intimidad familiar, en los grupos como en los trabajos y otros espacios donde convivimos como, desde luego, para la política local, regional, nacional e internacional y la incidencia de los habitantes en procesos participativos.
Algunas premisas
• La realidad supone una diversidad muy grande de explicaciones e interpretaciones, por lo menos cuando intervienen seres humanos.
• El desarrollo del conocimiento es un proceso complejo que dista en mucho de ser unidireccional.
• Las distintas opiniones contribuyen en mucho a la construcción de instancias superiores del pensamiento y de la comprensión de los fenómenos o situaciones.
• Por inteligentes e informados que seamos, siempre, siempre tenemos limitaciones que pueden ser notablemente enriquecidas con los aportes de otros.
Consenso es un término de origen latino que fue definido como: “Asenso, consentimiento, y más particularmente el de todas las personas que componen una corporación” Mutuo consenso. Es decir, cuando luego de haber planteado una postura, una opinión, un informe, etcétera escucho una versión distinta, contraria o complementaria, debato, reflexiono y la acepto como válida total o parcialmente, es decir asiento. Hoy en día también se la emplea como una construcción superadora de distintas opiniones.
Esto sucede cuando comprendo que la posibilidad de cambios de visión es un rasgo de inteligencia y que la plasticidad intelectual es la materia principal de los grandes avances de la humanidad.
Que es una tarea difícil a nadie se le escapa, como tampoco que marca una personalidad destacada.
Podemos seguir pensando en la ecuación: vencedores o vencidos; también sostener que la vida adulta de una persona o de una comunidad, es el resultado de haber comprendido cabalmente por donde pasa la vida que merece ser vivida.
* Alejandro Rojo Vivot, trabaja en la Fundación Avina desde 2007.
1) Rawls, John. Teoría de la Justicia. Fondo de Cultura Económica. Segunda edición en español, segunda reimpresión. Página 18. México, México. 2000.
2) Moro, Tomás. Utopía. Página 90. Editorial Iberia. Barcelona, España. 1984
3) Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Decimonovena edición. Página 346. Madrid, España. 1970.