15/10/2012
| EFEMÉRIDES
EL 15 DE OCTUBRE DE 1852
Dejan de comerciar con nativos por el crimen del gobernador
Este día, la Gobernación de Magallanes dispone la suspensión de todo tipo de trato comercial con los tehuelches, por considerarlos responsables del asesinato del gobernador magallánico Bernardo Philippi y varios de sus colaboradores.
Desde que se instaló, en 1843, la primera población estable de la región, Fuerte Bulnes se convirtió en el centro de un creciente intercambio comercial con los aborígenes de la zona. La pérdida del temor hacia los tehuelches y lo utilitario que resultaba para los pobladores ese vínculo, indujo a los indígenas a descubrir la actividad mercantil y se convirtieron en visitantes frecuentes del asentamiento.
Los tehuelches se transformaron en abastecedores de carne de guanaco, huevos de avestruz, leña de los bosques circundantes y, especialmente, de pieles y plumas. La contraprestación de los pobladores se consumaba a través de paños, tabaco, yerba mate, azúcar y baratijas.
A su vez, la creciente visita de navíos europeos hizo que los productos suministrados por los tehuelches sirvieran para ser comercializados con los navegantes y garantizar el aprovisionamiento de otros productos indispensables para los colonos como clavos, herramientas y enseres.
Ese intercambio, además de ser indispensable para la incipiente población, se convirtió en una muy beneficiosa actividad para los comerciantes instalados en la ribera del estrecho.
El crimen del gobernador impuso la suspensión inmediata de la venta de armamentos, municiones y bebidas alcohólicas a los nativos. Luego, se hizo extensivo a todo tipo de productos.
Pero la necesidad pudo más y los comerciantes en reiteradas ocasiones reclamaron a las autoridades que dejaran sin efecto la restricción. El levantamiento de la prohibición se concretó recién en febrero de 1855 y el gobernador Jorge Schythe reportó al gobierno central que se había procedido a la reapertura del comercio en virtud “del ansia de la población para continuar sus negocios con ellos”.
El intercambio tuvo un importante auge y cada misión comercial tehuelche imponía un tedioso regateo por los valores dados en compensación. Luego de ese trámite, las operaciones concluían con una descomunal borrachera de los indígenas, la ingesta de aguardiente se hizo más frecuente y fue aprovechado como forma de pago.