Se trata de un mecanismo original de monitoreo que se erguirá como un girasol metálico gigante para vigilar las condiciones ambientales y registrar sus cambios. La monumental creación del artista Joaquín Fargas es la primera de un proyecto que busca expandirse en el mundo. La escultura exquisita que combina el arte, ciencia y tecnología ya es considerada como un ícono del cambio climático. Próximamente quedará emplazada en el CADIC, desde donde será atendida.
En el marco de la Bienal del Fin del Mundo, Ushuaia se convertirá en la ciudad pionera en instalar a "Sunflower", el Centinela del Cambio Climático, un proyecto del investigador argentino Joaquín Fargas, que permitirá a través de una flor metálica de gran envergadura monitorear las condiciones ambientales. La monumental creación, casi sin precedentes, próximamente quedará emplazada en un terreno lindero al CADIC, desde donde será vigilada.
El artista tecnológico se encuentra ultimando los detalles de la obra, y explicó a el diario que "la idea es hacer un monitoreo del cambio climático" y que "esta estación meteorológica no tenga un sentido científico puro, sino que pueda ser popularizada". En este caso a través de ejemplares similares que serán instalados en otros puntos del globo pretende conectar los sitios, con el fin de generar conciencia y que "la sociedad se involucre en la problemática ambiental", al considerar que "el debate se ha instalado, porque sabemos que algo está pasando en el planeta y en gran parte el hombre es responsable de ello". De este modo, busca borrar el concepto de que el Estado o el científico son los encargados de eso, puesto que -sostiene- todos los ciudadanos son responsables de contribuir con el entorno natural.
Sunflower (girasol) es un novedoso modelo en el cual la ciencia y la tecnología están en consonancia para exponer un mensaje ambiental y social a través del arte, en un punto tan codiciado como es la ciudad más austral del mundo. Se trata de un girasol solar de seis metros de alto que abre sus pétalos al amanecer, durante el día sigue el movimiento del sol y se cierra en la noche; ya que cuenta con dos microprocesadores que permiten orientarse hacia donde están los rayos solares.
"Es un testigo ocular de lo que esta pasando", indicó Fargas. Monitorea las condiciones ambientales de su entorno: la polución del aire, la radiación UV, y distintos tipos de temperaturas. Además, a través un telescopio y tres cámaras webs, captura imágenes del paisaje circundante, del sol y de la escultura misma en su movimiento de inclinación diario. Gracias al sistema de trasmisiones instalado, se podrá acceder a la información vía Internet y conocer en tiempo real las diferentes mediciones. Actualmente puede observarse un simulacro del artefacto en el sitio de la red www.suflowerweb.com.ar.
Expansión
Respecto al interés que el proyecto despertó en otras partes, Joaquín Fargas confirmó que éste es el inicio de una "serie de flores" que serán instalas en otros países. La segunda se instalaría en Canadá lo que permitiría lograr una conexión con los dos polos de manera continental. El costo total rondaría los 20 mil dólares, e incluso anotó que hay interés por instalarla en Singapur, donde harán una de titanio inoxidable, con un costo de 50 mil dólares; también en Luxemburgo, Sudáfrica, Malasia, y en los estados norteamericanos de Miami y Boston. Sin embargo, el creador de este trascendente emprendimiento dijo que "la idea es generar un proyecto local en cada lugar donde se involucren los artistas y los científicos, de acuerdo a la necesidad y el interés de cada región".















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