Efemérides - El 7 de setiembre de 1886

Esto pasó en nuestra región

06/09/2010
P
opper parte de Montevideo con destino a punta El Páramo

Este día, en un buque inglés, zarpa del puerto de Montevideo el ingeniero rumano Julio Popper, con destino en la ciudad de Punta Arenas. Llevaba consigo numerosos y variados elementos como instrumental geológico, una abundante cantidad de armas y municiones, máquinas fotográficas, mulas, caballos y cuantiosos víveres.
El contingente estaba formado por el ingeniero en minas y metalurgia Julio Carlson y otros diecisiete peones y guardaespaldas, seleccionados por su voluntad para cumplir su misión. Al arribar a la ciudad magallánica se dirigió con su contingente a explorar la bahía de San Sebastián.
En los diarios porteños de la época se comparaba a esta zona con el oeste norteamericano y se elucubraba con la “fiebre del oro” que se dispararía. Más allá de los mitos y leyendas que se tejían, el primer reconocimiento realizado por Popper, entre marzo y mayo de 1886, lo convenció que la clave aurífera estaba en la isla. En octubre de 1886, pisó por primera vez Tierra del Fuego.
De regreso en Buenos Ares brindó una conferencia que entusiasmó tanto a los presentes que derivó en la fundación de la Compañía Anónima Lavaderos de Oro del Sur. Sus socios pertenecían a lo más granado de la alta sociedad porteña, entre ellos: José María Ramos Mejía, Joaquín Cullen, Alfonso Ayerza, Tomás Le Breton y Emilio Lamarca.
En la primavera de 1887, Popper regresa a Tierra del Fuego e instala varios lavaderos de oro con resultados productivos diversos, alguno de ellos en bahía Slogget y en el arroyo Beta. Pero trascenderá por el establecimiento que fundó en El Páramo. Allí contó con equipamiento de última generación: bombas centrifugas, aparatos de amalgamación y un sistema mecánico que conformaba una maquinaria que fue denominada la “Cosechadora de Oro”, un invento que fue patentado por Popper en varios países.
La “fiebre del oro” duró en Tierra del Fuego de seis a siete años, en ese lapso se estima que pasaron por el establecimiento unos 750 hombres, la mayoría de origen eslavo. Algunos estiman que el oro extraído alcanzó a unos centenares de kilos. Ese volumen, además de darle una inmensa fortuna y una importante dosis de poder, le aseguró también un buen número de enemigos.