E
l Tribunal Oral en lo Criminal de Ushuaia condenó ayer a un oficial de la Policía de la Provincia por apremios ilegales, tras dar por demostrado que a fines de 2010 golpeó con bastonazos, patadas y golpes de puño a dos jóvenes que caminaban por la avenida Héroes de Malvinas.
Se trata del Oficial Inspector Diego Gustavo Soria, a quien la Justicia halló autor penalmente responsable del delito de “vejaciones en acto de servicio reiteradas”, y le impuso la pena de un año y ocho meses de prisión en suspenso.
Además, el uniformado fue inhabilitado por el doble de tiempo para ejercer funciones en la Policía o en cualquier otra fuerza de seguridad, en tanto que por dos años también deberá cumplir reglas de conducta como comunicar cualquier cambio de residencia, no usar estupefacientes ni abusar de bebidas alcohólicas y someterse al cuidado del Patronato de Liberados.
El juicio en el que Soria fue juzgado concluyó ayer a las 13 con la lectura del veredicto en la sala de audiencias del edificio de Tribunales, en Monte Gallinero.
El Fiscal Mayor Guillermo Massimi había requerido en su alegato la misma condena aplicada por los jueces Alejandro Pagano Zavalía, Maximiliano García Arpón y Jorge Magraner, mientras que la defensa del imputado había solicitado la absolución.
Los fundamentos del fallo se darán a conocer el próximo 29 de mayo a las 14.
Comenzó con una apuesta
El hecho que culminó con los apremios ilegales por parte del oficial Soria había comenzado durante la noche del 29 de diciembre de 2010, cuando unos amigos estaban reunidos en una vivienda de la calle Magallanes al 1300, frente al edificio del Canal 11, y decidieron someterse a un juego de prendas. El perdedor debía ir caminando desnudo desde aquel lugar hasta el ingreso al barrio San Vicente.
Fue así como Alexis Adrián Pepe, vencido en el juego, emprendió la caminata tapado únicamente por una campera que le llegaba hasta las piernas. Lo acompañaba Alexandra María Buckley, una turista domiciliada en Sudáfrica, y otro joven de nombre Lucas Peralta.
Según el relato de todos los presentes, ya sobre la avenida Héroes de Malvinas y la calle Del Bosque, cuando eran cerca de las 2 de la madrugada del 30 de diciembre, un patrullero se acercó hasta el grupo.
Del vehículo marca VW Polo bajaron dos uniformados, Valeria Muriño y Soria. Pero fue el hombre quien sin mediar ninguna advertencia ni orden de detención comenzó a golpear a Pepe con una cachiporra, con patadas y con golpes de puño.
De acuerdo a los exámenes médicos, a raíz de la agresión el joven fue atendido después en el Hospital con un “hematoma en muslo izquierdo, región lateral, dos lesiones en forma alargada y un hematoma en muslo derecho circular”.
Por su parte Buckley (la joven sudafricana) intentó salir en defensa de su compañero, pidiéndole al policía que dejara de golpearlo, y como respuesta recibió del mismo agresor dos golpes de puño en el pecho. Además, el oficial le “levantó de manera intencional la pollera” mientras le preguntaba si ella también estaba desnuda.
Sin justificaciones
Según la acusación fiscal, “el carácter de funcionario que ostentaba el acusado no se encuentra en discusión”, y “tampoco, que ha actuado en cumplimiento de la función policial”, por lo que es evidente que con “abuso funcional, extralimitación y arbitrariedad en las facultades de disuasión y dispersión, vejó a la víctima”.
“De ningún modo puede justificarse el maltrato físico por parte del funcionario policial en las circunstancias apuntadas, persona ésta que, se supone, posee capacitación para afrontar distintas situaciones (aún de tensión) que se presenten en la prestación del servicio público de seguridad”, se indicó también en la acusación del Ministerio Público.
Y agregó que “el correcto ejercicio de autoridad, excluye las extralimitaciones y atropellos en los actos de servicio, máxime cuando se trata de quienes tienen que velar precisamente por la integridad de los ciudadanos, garantizar la seguridad y únicamente hacer uso de la fuerza en todo acto de legítimo ejercicio”.