Opinión

¿Qué nos pasa a los argentinos?

18/09/2017
T

enemos 10 millones de hectáreas bajo el agua de las cuales 8 millones son de las provincias de Buenos Aires y La Pampa, las mejores tierras del país para la agricultura y la ganadería. Las pérdidas son multimillonarias, tanto por cosechas perdidas como por campos que no se pueden sembrar, las cabezas de ganado muertas suman miles y los daños a los campos y propiedades rurales son incalculables. Toda la actividad económica de la zona está en crisis.
Pero este desastre con alcances dramáticos para toda la población afectada se limita solamente a ellos, el resto del país continúa prestando más atención a lo que aconteció en el Caribe y Florida (EE.UU.), a los reclamos de los mapuches, a las desvergonzadas actitudes y declaraciones de mediáticos desconocidos, a si Argentina clasifica para el mundial o no y así hasta el infinito.
No tenemos noción de la magnitud del desastre en que nos encontramos y sus consecuencias para toda la economía del país en su conjunto. 10 millones de hectáreas equivalen a 100 mil kilómetros cuadrados, para comprender el alcance físico de las inundaciones, tengamos en cuenta que Holanda tiene 41.526.- kilómetros cuadrados,  Bélgica 30.528; Eslovenia 20.273 y Luxemburgo 2.590. Si sumamos la superficie de los cuatro países nos da un total de 94.917 kilómetros cuadrados, es decir no alcanzan a cubrir lo que nosotros tenemos inundado ya que todavía le faltarían 5.000.
Paralelamente a esto, las autoridades tanto nacionales como provinciales del tema no hablan, solo silencio y aparente indiferencia. Los argentinos olvidamos que es una Nación y como está conformado un Estado. Actuamos como grupos aislados de individuos que solo defendemos intereses personales, sectoriales  o partidarios, dejamos de ser una sociedad organizada y perdimos la noción de Patria, en razón de ello estamos expuestos a las peores calamidades,  no creamos que los países tienen sus fronteras eternas, las mismas son más flexibles, endebles y temporales de lo que pensamos, sólo necesitamos observar cómo a lo largo de la historia se fueron conformando, transformando y desapareciendo los diferentes países, el mejor ejemplo  es  Europa.
Tenemos abandonados a  su suerte a millones de compatriotas, las obras hídricas que hace más de 150 años Florentino Ameghino ya había ideado y propuesto, duermen el sueño de los justos, y si algo se hace es parcial,  tan parcial que resulta ser nada más que un paliativo, no es que nos falten las soluciones, no es que no sepamos cómo hacerlas, no es que no sepamos cómo  financiarlas, es solo indolencia, indiferencia, desidia, pereza, torpeza y corrupción de sectores que por intereses políticos y/o económicos  bloquean cualquier solución.
Cuando nos declaramos independientes lo hicimos desde Tucumán, cuando San Martín decidió dar la libertad a los pueblos de Sud América lo hizo desde  Mendoza, cuando se produjeron las grandes transformaciones sociales y educativas se originaron en el interior, pues bien hace décadas que transitamos el camino de la decadencia, la disolución y el enfrentamiento, es hora que desde el interior comiencen nuevamente a soplar  los vientos de la grandeza que en el pasado cubrieron  al país.

(*) Presidente IADER (Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales)

Autor : Diego Lo Tártaro (*)
Etiquetas
Cuál es tu opinión sobre la nota?
  • Me interesó
    100%
    6 votos
  • No me interesó
    0%
    0 votos