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a decisión del contador Claudio Ricciuti de renunciar al Tribunal de Cuentas en medio del proceso de juicio político que se le sigue a los tres miembros del órgano de control se quedó inmersa en un mar de sospechas luego de que su abogado defensor, Luis Ausgburger, asegurara –en reiteradas declaraciones radiales– que esa determinación había respondido sustancialmente a las presiones políticas ejercidas sobre su cliente para forzar ese alejamiento, y no a las razones de salud argumentadas por aquél. Presiones que dijo se hicieron más ostensibles luego de que fracasara un pedido de dinero a cambio de desactivar el proceso de enjuciamiento político.
“Puntualmente esas declaraciones (de Augsburger) no las puedo avalar porque sencillamente no fui protagonista de esos hechos. Esas deben declaraciones formuladas en un contexto complicada para el doctor Augsburger pero yo no las puedo avalar porque no protagonicé esos hechos y no podría dar testimonio de eso”, sostuvo. Consultado específicamente si negaba haber recibido pedido de dinero o presiones políticas respondió; “en lo personal, totalmente”.
En entrevista concedida a EDFM negó haber tenido conocimiento previo de que su abogado fuera a plantear estas sospechas y que ello formara parte de la estrategia defensista que habían trazado oportunamente.
Señaló que una vez formuladas estas declaraciones “hablé sobre esto con él y me aclaró que lo dijo a titulo personal”, por lo que dijo que será el abogado quien tenga que explicar el porqué de sus dichos. Dijo, además, desconocer si alguno de los otros dos vocales del Tribunal fue objeto de algunos de los hechos denunciado por Augsburger, quien también patrocina al contador Caballero.
Si bien indicó que “en realidad presiones existen en todo lo que hace al ámbito públicos, porque hay un montón de intereses que se tratan de congeniar,” aseveró que no existieron para forzar su alejamiento. Descartó de manera terminante que funcionarios del Ejecutivo o Legislativo le hayan formulado un planteo de esas características ya sea directamente o a través de terceras personas. Incluso negó que desde que el senador Martínez presentada la denuncia en contra de los tres miembros del TCP haya mantenido encuentro alguno con integrantes del gabinete de Ríos o Legisladores del oficialismo o la oposición en los que se le haya planteado que si renunciaba el juicio político queda sin efecto. Precisó que durante este tiempo “tuvimos reuniones, pero en las que se analizaron temas como el presupuesto o el fideicomiso austral” y reconoció que en, su caso, “hubo acercamiento de amigos que trabajan en el Ejecutivo que, viendo mi situación de salud, me aconsejaron que no llevar la situación adelante”, personas estas a las que prefirió no identificar.
Razones de salud
Claudio Ricciuti se mantuvo firme en cuanto a las razones que lo llevaron a presentar su renuncia ante la Gobernadora, la que todavía no habría sido aceptada. “Fundamentalmente el motivo es que hace algunos meses que mi salud viene dándome algunos sustos, por lo que creo que llegó el momento, después de 16 años batallando en el Tribunal de Cunetas, de alejarme y dedicarme a mí mismo y cuidar mi salud” afirmó.
“Estos problemas –recordó– comenzaron hace unos 6 ó 7 meses” y se agravaron producto “de esta situación en la se embarcó al Tribunal en un juicio realmente extraño, porque es natural que cualquier ser humano sienta cierta frustración ante estas situaciones, con el agravante de que el físico, a mis 50 años, ya no es el mimos de antes. Tengo que reconocer que me hubiera gustado muchísimo seguir trabajando en el Tribunal de Cuentas, pero tengo que privilegiar mi salud ante todo”, refirió.
Sostuvo que el jueves pasado cuando se reunió con la Gobernadora para presentarle la renuncia, la mandataria “me dijo que no le parecía razonable que renunciara, por mí experiencia y dedicación, pero entendió que era una decisión personal que tenía que tomar por mi condición de salud”, por lo que interpretó que no habrá inconveniente en que se la acepte, más allá de alguna demora que, estimó, pueda responder a cuestiones burocráticas.
Coincidió en que su alejamiento del cargo deja trunca la posibilidad de demostrar en su inocencia respecto de los hechos que se le imputan. “Ésa es una de las cosa que más me duele porque tengo la convicción absoluta de que las imputaciones que se hacen no tienen el menor asidero, pero estaba entre tener que dilucidar esta cuestión, que enciendo que se va a dilucidar igual, o terminar con un agravamiento de mi situación particular”.
Absurda denuncia
El renunciado vocal del órgano de control consideró que la “absurda denuncia” del senador Martínez será rechazada por la Sala Acusadora ya que, a su entender, no existen argumentos que permitan sostener una acusación. “Este juicio carece de todo sentido, a punto tal que todas las Cuentas Generales del Tribunal han sido aprobadas por la legislatura a lo largo de todos estos año y además porque desde 1994 los sueldos de los miembros del Tribunal se viene liquidando de la misma manera.
A estos hay que sumarle que esta Legislatura definió un tema de hace años, que era la carencia de reglamentación sobre el tan mentado tope constitucional, generando un espacio para que todos las situaciones que excedan el monto de la remuneración del Gobernador se congelaran hasta tanto se equilibren con la de la mandataria. De todas maneras hay que tener presente que es un tema que todavía no resolvió la Justicia porque hay, aproximadamente, 15 presentaciones de inconstitucionalidad sobre el tema, así que me parece un absurdo esta denuncia”, apuntó.
En este marco se mostró esperanzado que pueda producirse “el milagro de que todos recapaciten y se den cuenta de que esta es una vía no adecuada para resolver un tema como este y que todo vuelva a la normalidad”.
¿Y este milagro sería producto de su alejamiento o cree que podría darse igual con usted en el Tribunal?, se le consultó. “A mí encantaría que ese milagro su hubiera dado conmigo en el Tribunal, pero yo ya renuncié por razones de salud que me impedían llevar adelante este desgastante proceso” fue la elusiva respuesta dada por el todavía funcionario.
Venganza no, pero…
La relación entre el Tribunal de Cuentas y el Ejecutivo nunca fue buena. La llegada al órgano de control del contador Fehrman –designado por el ex gobernador Cóccaro con acuerdo de la por entonces electa Fabiana Ríos– y su posterior reemplazo –ya durante la gestión Ríos– del contador Caballero pudieron revertir esa situación. Tampoco lo era la relación con la Legislatura. En ambos casos, la postura crítica adoptada por el órgano de control respecto de operación de venta directa de gas de regalías que el Ejecutivo y la Legislatura pretendían que se concretara con la empresa TFEQ durante 2008 la deterioró aún más.
En el mundillo de la política fueguina siempre se especuló que ese posicionamiento iba a ser objeto de alguna reprimenda. Algunos la vieron plasmada en la reducción del presupuesto que sufrió el Tribunal para el 2010. Otros, en tanto, en la denuncia que impulsó este año contra los vocales del órgano el senador Martínez.
Por ello se preguntó a Ricciuti si este proceso de juicio político que se sustenta contra el Tribunal lo veía como una venganza o un mensaje para alinear políticamente al organismo. “En realidad no se si se puede hablar de venganza por las observaciones realizadas por el Tribunal respecto del convenio con la empresa china”, dijo, pero no descartó que esa “actividad, en cierta manera, puede no predisponer bien a las personas que pensaban distinto que el Tribunal. Yo no se si es venganza, a lo mejor puede haber una mala predisposición o una pérdida de objetividad, pero en este caso puntual no sólo fue observado por el Tribunal. Fue observado por gran parte de la ciudadanía, actores políticos, la Justicia e incluso el propio ex vicegobernador de la Provincia”, reseñó. De todas maneras sostuvo que situaciones similares “yo las viví durante 16 años, porque nadie quiere ser controlado. Así que durante 16 años las posturas del Tribunal enojaron a muchos. Pero ese es el rol que tiene que cumplir el Tribunal, para eso esta el Tribunal y para eso hay controles, si no tengamos un Tribunal que no controle, estemos en una hipocresía absoluta y hagámosle ver a la gente dibujos animados”, señaló en tono crítico.
No afecta la independencia de criterio
Consultado sobre como puede influir en la independencia de criterio del Tribunal este juicio político aún cuando sus miembros no sean juzgados, Ricciuti consideró que una vez culminado el proceso “va a seguir actuando con total independencia” pero siempre y cuando se le garantice a auditores y revisores de cuenta la misma libertad de trabajo de la que gozan desde la creación del órgano de control.
Incluso aseguró que el proceso en marcha “no condiciona” la decisiones a adoptar por el órgano de control, aunque reconoció que si las está “inhibiendo” o demorando. “Es muy difícil tomar decisiones en el marco de un juicio político. Hoy yo puedo afirmar que al Tribunal le cuesta tomar decisiones; hay que nombrar un secretario Legal y no se nombra; hay que perfeccionar contratos con la universidad de Buenos Aires para controlar regalías y no se perfeccionar. Es decir, en cierta forma esto paraliza al TCP y es muy complicado estar inmerso en una situación así y no es bueno para la Provincia, porque la Provincia tiene que seguir funcionando”, apuntó.