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legó a nuestra redacción, de la mano de nuestro lector Ulises Ancao Vázquez, la copia de una carta publicada por el diario El Pingüino de la ciudad de Punta Arenas, en la sección “La voz del pueblo”, enviada por Bruno Tecay Railef.
La carta dirigida al director de El Pingüino dice:
Las Malvinas, merecen nuestro respeto a nivel regional. Y el haber adoptado políticas claras el Gobierno de Chile, de no reconocer ni recibir a barcos provenientes de esa colonia en puertos chilenos, no sólo es satisfactorio para muchos marineros, sino que para la tranquilidad regional, un solo ejemplo: desde que Inglaterra se apropió de esas islas, sólo se ha prestado como campo del tráfico de esclavos y un enclave muy cerrado para la droga, materia que nuestros gobiernos, tienen que combatir. Y en los compromisos bilaterales adoptados por los presidentes Chávez, Morales, Humala y Correa no sólo son un acierto, sino que ya se hace necesario integrar en forma directa esa posición a manos Argentinas , ya que son sus legítimos dueños y, por supuesto, que yo me siento llamado a ir a la guerra por recuperar esos espacios perdidos por nuestros hermanos argentinos y una vez concluida la guerra quede dueño de varias estancias de aquella lejana latitud. En materia laboral, los sueldos y los derechos laborales no son respetados por el gobierno de Malvinas, para que los trabajadores no puedan defenderse de los abusos y muchos por la imperiosa necesidad de trabajo en Punta Arenas, son usados como burreros en el tráfico de estupefacientes.
En tanto el embajador de Inglaterra en Chile, sólo ha mostrado su interés, para que vayan niños a las islas, para aprender el idioma inglés. En primer lugar somos latinoamericanos y el idioma nuestro es el español gallego, y por otro lado, en recorrer un par de minutos Puerto Argentino o Puerto Stanley, se respira pobreza, el racismo y el abandono de Londres sobre esas islas. Los únicos que la engrandecen con su trabajo son los esclavos de Santa Helena, que no quieren nada con los ingleses, y los esclavos forzados, como son los peruanos, filipinos, indonesios, chilenos. Sin considerar a los prisioneros españoles, que pintan y arreglan las calles de las islas y de vez en cuando van a hacer reparaciones al cementerio argentino de ese lugar, ya que los ingleses no tienen dinero para mantenerlo aunque se aun poco decente esa camposanto, donde reposan muchos combatientes argetinos que ofrendaron sus vida por la patria argentina. En sus calles, se ve mucha gente de pelo rubio, pero en definitiva son esos chilenos de Puerto Mont y de Chiloé, y hablan muy bien el inglés, pero no tienen voz ni voto en esas latitudes y viven pobremente. Incluso en las misas, que se celebran en la Iglesia Santa María, de Puerto Argentino, donde van muchos chilenos, y van para burlarse y para ver quién sabe o no sabe inglés, cosa terrible no?
Hace tiempo atrás, en el Magallanes del 2 de noviembre, se mostró a un señor que dice llamarse Jhon Fergunson, y señaló que él daba trabajo por espacio de cuatro meses, pero se le olvidó algo muy importante: Los trabajadores itinerantes tienen que pagarse el pasaje de ida y vuelta y el contrato de trabajo se firma en Malvinas no aquí en Chile. Tampoco dijo que los chilenos deben pagarse la comida y no tienen derecho a enfermarse, ni tampoco tienen derecho a ser considerados seres humanos. Incluso, cuando un chileno sufre algún accidente menor o se enferma, tiene que pagarse los costes de atención médica e insumos en forma personal sin que la famosa Compañía de Alimentos de las Islas Flaklands, gaste nada por los que de alguna manera trabajan para el progreso de esa colonia, que por derecho son Argentinas.
Ahora, todos aquellos ciudadanos que tengan apellidos indígena, hay un instructivo reservado del poder legislativo de la islas, que no deben ser considerados.
Los ingleses no quieren nada con los mapuches, es así que incluso en el West Store, se vende literatura indígena, pero en muchas de sus páginas se aprecia claramente que son un estorbo a la colonia.
Un día hablé con un inglés (o locales como se hacen llamar) y me señalaron que ellos desean volver a Londres, pero es tanta la pobreza de ese país, que prefieren quedarse en las Islas, ya que para ellos hay muchas ventajas laborales.
El otro gran problema es el alcohol y otras mañas encubiertas por las autoridades de las islas.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dentro de sus metas ha logrado controlar el abuso, pero hoy más que nunca necesitamos que esas islas que son americanas y son de nuestra jurisdicción regional del hemisferio Sur de América y deben estar en manos de sus legítimos dueños: Argentina.