Opinión

El discurso “For Export” de Fabiana Ríos

15/08/2012
E
scribe Manuel Vilariño (*)

Siempre es interesante escuchar a los políticos cuando están fuera de sus territorios. Lejos del terruño, de los conflictos cotidianos y la presión de la gestión, los gobernantes se permiten ciertas licencias, y ante públicos no tan conocedores de su realidad también pueden agrandar sus virtudes y maquillar sus falencias.
Este martes nuestra gobernadora Fabiana Ríos fue oradora principal en el acto de lanzamiento de Por.BA.Fe., el espacio político liderado por el senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires, ex lilito, Samuel Cabanchik. Fabiana participó en su condición de titular del Partido Social Patagónico, y entre los concurrentes estaban el dirigente de su partido gemelo rosarino, el jefe de Casa Tierra del Fuego, Gustavo Longhi, y otros ex lilitos, en general de los últimos que se bajaron del barco de la Coalición Cívica cuando el hundimiento era inevitable.
Cabanchik presentó a Fabiana como el ejemplo de que se puede “gestionar de otra manera”, sin tomar posturas “ni oficialistas ni oposicionistas” en relación al Gobierno Nacional. Cuando enumeró los logros de la gestión Ríos, destacó los siguientes, en este orden: decreto regulatorio de la publicidad oficial, publicación de salarios y estructura de la administración pública en Internet, Consejo Económico y Social para la resolución de conflictos, RENACER (¿?), reordenamiento de la planta administrativa, voto electrónico (¡!), ley de límites, proyecto Joven, leyes de aguas, bosques y prohibición de minería a cielo abierto, y diferentes cuestiones vinculadas a Malvinas, como la creación del Observatorio.
Fabiana agradeció, destacó brevemente algunas de estas cuestiones como la definición de los límites provinciales, recordó también sus gestiones para concretar en Tierra del Fuego el primer matrimonio entre personas del mismo sexo de Argentina, y habló de una gestión para la gente y “con la gente” (SIC).
Un primer análisis de estos “logros”, para quienes conocemos la realidad fueguina, es lapidario. En algunos casos lo mencionado es directamente falso, en otros no se entiende bien cuál fue el aporte del gobierno. Finalmente en otros, como la regulación de la publicidad oficial, debemos interpretar que hay un profundo cinismo al no mencionar que un decreto posterior habilitó el libre despacho de pauta mediante los entes autárquicos y descentralizados, desvirtuando completamente el espíritu del primer avance. Y ni que hablar del manejo absolutamente arbitrario de la televisión pública fueguina donde los opositores no pueden aparecer ni en entrevistas de tono familiar.
Los auténticos éxitos de la gestión Ríos, que los hubo, son todos, podríamos decir, superestructurales. Son dignos y merecedores de apoyo y militancia, pero no modifican ni un pelito de la estructura socio económica, no bregan por achicar la brecha entre ricos y pobres, no se meten con la riqueza ni con la pobreza.
A la hora de los postulados sobre cómo debería ser un gobierno, lo que la mandataria calla importa tanto como lo que dice: habló de transparencia, de honestidad, de moral, de derechos para las minorías, de democracia y de libertades, aunque sin mencionar el fallo contra la familia de José Martínez, violatorio de la libertad de expresión, del cual ella misma tomó argumentos contra De La Riva, ni las torturas policiales en suelo fueguino.
No habló de redistribución de la renta, tampoco habló de las corporaciones empresariales, políticas y judiciales, no mencionó las relaciones con las multinacionales petroleras, nada dijo respecto a en manos de quién deberían estar los recursos naturales. No mencionó, en definitiva, al Estado como garante del funcionamiento social.
Fabiana juega a la neutralidad cuando está en la Provincia o cuando recibe a la presidenta, pero al mismo tiempo construye políticamente en el espectro opositor. De hecho el Partido Social Metropolitano de Rosario forma parte expresamente del F.A.P. De Binner.
Fabiana, bajo un discurso progresista, retoma punto por punto la agenda liberal laica, que es, en el fondo, profundamente conservadora.

(*) Manuel Vilarino es un joven ushuaiense que está viviendo en Buenos Aires y que ha egresado de la carrera de ciencias de la comunicación UBA. En la actualidad prepara su tesis para obtener la licenciatura.

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