l arribo de una delegación de senadores estadounidenses a Ushuaia, a bordo de una aeronave militar de ese país, puso en alerta a sectores que observan con preocupación el avance geopolítico de Estados Unidos sobre el Atlántico Sur. Para Daniel Guzmán, periodista especializado en temas de soberanía y veterano de Malvinas, se trata de una señal alarmante de entrega institucional por parte del gobierno nacional. “Están inspeccionando puntos estratégicos del país sin aviso ni invitación formal. La propia Fuerza Aérea argentina fue notificada a último momento”, denunció.
Según Guzmán, la visita de la comitiva norteamericana forma parte de una gira regional impulsada por sectores cercanos al ex presidente Donald Trump. La escala en Tierra del Fuego incluyó reuniones y visitas vinculadas al reservorio sanitario ubicado en el ingreso a la ciudad y, presuntamente, a inversiones privadas en la provincia. “La gestión nacional no informó nada. La única comunicación oficial vino de la embajada de Estados Unidos, lo cual es gravísimo”, remarcó.
El vuelo no fue el único: mientras uno de los aviones salía de Ushuaia con rumbo a Neuquén, otro Boeing militar ingresaba al país desde Lima, Perú, rumbo al centro del país. Para Guzmán, este despliegue se enmarca en una estrategia de "marcar presencia" que responde a intereses geopolíticos más amplios. “No es casual que vengan a Tierra del Fuego. Lo hacen también en Groenlandia, Irán y Ucrania. Esto responde a una lógica de nuevo colonialismo, donde los Estados Unidos intervienen en zonas clave para recursos naturales y posicionamiento estratégico.”
La preocupación de Guzmán se vincula no solo con el modo en que se ejecutan estas acciones, sino con el nivel de permeabilidad del gobierno nacional. “La administración de Javier Milei habilita sin resistencia este tipo de maniobras. Hay una entrega total, sin análisis ni control institucional. Es una retracción de nuestros derechos constitucionales frente a la voracidad estadounidense”, alertó.
En esa línea, consideró que la presencia norteamericana se articula con una política sistemática de debilitamiento de las capacidades estatales, en particular en territorios con alto valor estratégico como Tierra del Fuego. “No es casual. Es el puerto, son las centrales atómicas, las represas, los yacimientos. Están avanzando sobre todo lo que tenga potencial”, afirmó.
Consultado sobre el reciente desembarco militar y la intervención federal al Puerto de Ushuaia, Guzmán fue categórico: “Se están dando todos los elementos necesarios para justificar futuras privatizaciones o concesiones. Es una secuencia muy similar a la de los años noventa: primero lo desfinancian, luego lo intervienen y después lo entregan.” También advirtió que esta situación podría vincularse con proyectos más ambiciosos, como la base naval multipropósito, que —según denunció— podría contar con presencia estadounidense.
En cuanto a la responsabilidad local, el periodista señaló que la dirigencia política provincial ha sido incapaz de advertir la gravedad del proceso. “No entienden la dimensión marítima y atlántica de Tierra del Fuego. Estamos en una provincia bicontinental, clave para la proyección antártica, pero nadie actúa en consecuencia”, lamentó.
Guzmán también cuestionó duramente la gestión provincial por permitir el deterioro institucional que facilitó el avance nacional. “El gobierno provincial fue ineficiente y utilizó políticamente la caja del puerto. Incorporaron personal sin criterios claros, crearon un gremio a medida y no respondieron los pedidos de información. Le entregaron al gobierno nacional una excusa perfecta para intervenir”, señaló.
Sin embargo, subrayó que el trasfondo excede cualquier deficiencia administrativa. “Esto no es solo un problema de gestión. Es un problema estructural de soberanía y conducción política. Si no lo entendemos, estamos perdidos.”
Por último, apuntó al Congreso Nacional y al rol pasivo de las instituciones argentinas frente al contexto actual. “Javier Milei rompió con la doctrina histórica de soberanía sobre Malvinas al decir que solo volverán si los kelpers lo desean. Nadie dijo nada. La Nación, como proyecto de país, está desapareciendo”, concluyó.