a decisión del Gobierno nacional de avanzar con la venta de terrenos ubicados en Bahía Golondrina y en inmediaciones de la planta Orión volvió a poner en debate el futuro de espacios considerados estratégicos para el desarrollo urbano de Ushuaia. Desde distintos sectores plantean que cualquier intervención sobre esas tierras debería surgir de un proceso de planificación consensuado con el Municipio, la Provincia y los actores locales.
El exsecretario de Turismo de Ushuaia y fundador de la Fundación Ushuaia XXI, Julio Lovece, sostuvo que el eje de la discusión no pasa por la facultad legal del Estado nacional para disponer de esos inmuebles, sino por la necesidad de respetar la planificación urbana de la ciudad. "No creo que esté en discusión la parte jurídica. Lo que me parece que no tiene derecho a hacer es ignorar la planificación de una ciudad. Se podrán vender las tierras, pero no se puede desconocer que están dentro de un ejido urbano donde existe un municipio, una provincia y una comunidad que después deberá convivir con las consecuencias de lo que allí se haga", afirmó.
Lovece consideró que las decisiones sobre esos predios deberían adoptarse antes de cualquier proceso de venta y con participación de las instituciones involucradas. "Primero planificamos y después vemos qué se hace con esas tierras. Esa planificación no puede hacerse desde un escritorio en Buenos Aires. Tiene que surgir de una concertación donde participen la Provincia, el Municipio, la Armada y los distintos actores locales", expresó.
En ese sentido, señaló que la comunidad será la que finalmente deba afrontar los efectos de cualquier desarrollo que se concrete sobre esos espacios. "Lo que se construya allí puede ser beneficioso o altamente perjudicial. Después los servicios, la infraestructura y el impacto urbano los vamos a asumir los vecinos de Ushuaia, no el Estado nacional", remarcó.
El exfuncionario también planteó que los terrenos poseen un valor que excede el inmobiliario, tanto por su ubicación sobre la costa del canal Beagle como por el patrimonio histórico que albergan. Entre las alternativas para ese sector mencionó la posibilidad de desarrollar un centro de interpretación antártica, preservar la franja costera como espacio público e integrar la vivienda histórica emplazada en Bahía Golondrina dentro de un circuito de interpretación patrimonial. "No estamos hablando de cualquier terreno. Hay que preservar la costa para el uso público y poner en valor la casa más antigua de Ushuaia, que forma parte de la historia de la ciudad", sostuvo.
Lovece también consideró que la disponibilidad de tierras fiscales debe priorizar las necesidades de la comunidad antes que nuevos emprendimientos privados. En esa línea, señaló que parte de esos espacios podrían destinarse a futuras urbanizaciones destinadas a atender la demanda habitacional, siempre dentro de un esquema de desarrollo previamente definido. "Hay necesidades concretas de los vecinos y esas tierras deben analizarse pensando primero en la ciudad. Las inversiones privadas pueden desarrollarse en otros lugares, pero estos espacios tienen un valor estratégico que exige otra mirada", indicó.
Afirmó que el debate debe trascender las diferencias políticas y centrarse en la defensa de los intereses de Ushuaia. "No puede ser potestad exclusiva de un presidente decidir el destino de tierras tan importantes para la ciudad. Tiene que prevalecer la planificación y la voluntad de la comunidad representada por sus instituciones. Lo que se está haciendo me parece una verdadera locura y no estoy para nada de acuerdo", concluyó.