shuaia finalmente resolvió sus problemas terrenales. Vivienda, tránsito, calles, servicios y planificación urbana pueden esperar: ahora tenemos asuntos celestiales.
La cartelería anuncia la llegada de pastores “desde lo último de la Tierra”, porque evidentemente hasta el Señor comprendió que, para desembarcar en el mercado fueguino, había que adaptar el eslogan.
Mientras tanto, la ciudad avanza hacia una nueva etapa de desarrollo: menos planificación urbana y más planificación divina. Total, para solucionar problemas c cotidianos, alquileres imposibles o el caos del estacionamiento siempre podremos recurrir a un milagro.
Así, aquello de “Ushuaia, fin del mundo” empieza a quedar antiguo. La nueva marca parece imponerse sola: Ushuaia, Ciudad de Dios. La fe es gratis; los problemas terrenales se pagan aparte.