Acciones en pos de la captura sostenible de centollas
Recursos pesqueros del Canal

Acciones en pos de la captura sostenible de centollas

El último relevamiento poblacional fue realizado en 2016 y mostró que apenas el 30% de los ejemplares estaba en estado reproductivo. En los últimos dos años volvieron a reunirse datos que permitirán establecer cómo evolucionó el recurso y ajustar su manejo.
17/09/2026
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eterminar si la pesca de centolla puede sostenerse en el tiempo exige conocer el estado de la población, controlar cuánto se captura y reducir los efectos del sistema de pesca sobre otras especies. En el Canal Beagle, esa evaluación todavía depende de información que comenzó a actualizarse después de varios años sin relevamientos comparables.

El doctor en Biología Gustavo Lovrich, investigador principal del CONICET, explicó que la situación del Beagle es distinta de la de otras pesquerías de centolla del país. “Recién en los últimos dos años se están tomando datos, con más o menos regularidad, que van a permitir comparar con los datos históricos”, señaló.

El antecedente disponible obliga a mantener la atención sobre el recurso. El último relevamiento poblacional, realizado en 2016, determinó que solamente el 30% de los ejemplares se encontraba en estado reproductivo. Lovrich indicó que se trataba de una situación que ya se extendía desde la década de 1990 y que ahora será necesario contrastar con la nueva información.

El investigador advirtió que una población sometida a explotación no necesariamente vuelve al equilibrio que tenía antes de comenzar la actividad pesquera. Por eso remarcó que el seguimiento debe ser permanente. “Eso hay que detectarlo y la única manera es detectándolo con datos”, sostuvo.

La situación contrasta con las pesquerías nacionales del Atlántico, donde los buques cuentan con observadores que registran información durante las operaciones. Esos datos permiten realizar evaluaciones y tomar decisiones de manejo cada año. En el Beagle, en cambio, la disponibilidad de registros ha sido más irregular.

Lovrich aclaró además que hablar de una pesca sustentable no depende solamente de la cantidad de centolla disponible. Las certificaciones internacionales también analizan la calidad de los datos, la forma en que se toman decisiones y el impacto que provoca el método de captura sobre el ambiente.

Las trampas utilizadas para capturar centolla permanecen varios días en el fondo y están unidas mediante cabos. Uno de los problemas detectados es que esas líneas pueden quedar suspendidas y generar enredos de ballenas, delfines o lobos marinos. Entre las medidas para reducir ese riesgo se encuentra mantener los cabos sobre el fondo mediante peso adicional.

También se incorporaron mejoras destinadas a evitar la retención de ejemplares que no deben ser capturados. Hace alrededor de una década comenzaron a utilizarse anillos de escape, aberturas que permiten salir a los animales más pequeños y a las hembras con huevos, que deben ser devueltas al agua.

Ese sistema plantea, sin embargo, un problema para la pesca de centollón. Como es una especie de menor tamaño, también puede escapar por esas aberturas. Durante el período en que la captura de centolla permanece cerrada y se permite pescar centollón, todavía no existe una solución que permita seleccionar adecuadamente una especie sin retener la otra.

Para Lovrich, mejorar las trampas y reducir las capturas accidentales forman parte de una pesca más sustentable, pero no reemplazan el conocimiento sobre el recurso. Los datos que viene reuniendo la Provincia serán los que permitan determinar cuál es hoy la situación de la centolla del Beagle y establecer qué medidas necesita la pesquería para mantenerse en el tiempo.

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