a Comisión Especial Investigadora de la Legislatura que analiza la instalación del radar de LeoLabs en Tolhuin recibió en Buenos Aires al exministro de Defensa Jorge Taiana, quien expuso sobre la actuación de su cartera y las alertas que generó el equipamiento.
La reunión se realizó en la Casa de Tierra del Fuego. Participaron presencialmente Pablo Villegas (MPF), presidente de la Comisión; Natalia Gracianía (LLA), Matías Lapadula (PG) y Gisela Dos Santos (ST), junto a representantes del Centro de Excombatientes de Malvinas de Ushuaia. De manera remota lo hicieron Laura Colazo (PV), Federico Greve y Federico Sciurano (FORJA).
Gracianía relató que, según Taiana, Defensa conoció la instalación “a través de un tweet” y posteriormente surgieron “señales de alerta” porque consideraban que el radar tenía “una función dual, una función civil y una función militar”.
Durante su gestión se solicitaron evaluaciones técnicas a CONAE e INVAP que sirvieron de fundamento para promover la cancelación de la autorización otorgada.
Otro punto estuvo centrado en quién podía retirar la estructura. “Por la legislación vigente el Ministerio de Defensa no tiene la posibilidad de tomar esta decisión y sí la tenía el Gobierno de la Provincia en ese momento”, explicó Gracianía sobre lo declarado por Taiana.
La legisladora sostuvo que las testimoniales buscan reconstruir “todos los hechos y la participación que tuvieron, tanto funcionarios nacionales como funcionarios provinciales”. Anticipó que una de las próximas declaraciones será la de quien encabezaba entonces el Estado Mayor Conjunto, teniente general Juan Martín Paleo.
Un informe posterior que suma elementos a la controversia
Un informe de CONAE del 18 de octubre de 2024 incorporó otra evaluación técnica. Concluyó que, por las características y orientación del radar, no resulta apto para seguir objetos móviles a baja altura, como aviones, vehículos terrestres, buques o lanzadores.
Según el organismo, el sistema está destinado a detectar y seguir objetos en órbita terrestre baja, hasta unos 2.000 kilómetros. Un análisis de ENACOM agregó que no recibe señales de los satélites, no transmite hacia ellos ni puede controlarlos. Estas evaluaciones fueron posteriormente informadas oficialmente al Congreso por Jefatura de Gabinete.
El informe, sin embargo, no cerró la discusión. CONAE señaló que el radar puede observar satélites militares porque técnicamente no distingue entre objetos civiles, militares o desechos espaciales. También confirmó que los datos obtenidos en Tolhuin son enviados a centros de LeoLabs en Estados Unidos para su procesamiento y reconoció que esa información posee valor estratégico.
Además, dejó sin responder otro interrogante: ante las dudas sobre una eventual utilización para inteligencia de señales, CONAE sostuvo que determinar si esas capacidades tienen utilidad para inteligencia o representan un riesgo para la seguridad nacional excede sus competencias.