ay palabras que no se tocan. Champagne es Champagne porque Francia lo protegió. Roquefort no puede fabricarse alegremente en cualquier rincón del planeta y llamarse Roquefort. Hasta la caipirinha tiene identidad brasileña. Pero Ushuaia, uno de los nombres geográficos más potentes y evocadores del mundo, parece disponible para perfumar axilas francesas.
Una empresa en el mediterraneo usó el nombre para un hotel glamoroso. Otra empresa francesa entendió algo que nosotros todavía discutimos: Ushuaia vende. Vende naturaleza, aventura, pureza, exotismo, Fin del Mundo. Ellos pusieron el nombre en desodorantes, geles y cosméticos y construyeron valor. Nosotros tenemos la ciudad, el paisaje, la historia y el mito… pero seguimos sin explotar plenamente la marca.
Extraordinario negocio: nosotros ponemos Ushuaia; otros, la caja registradora.