l Gobierno volvió a encontrar una solución para los problemas de la política de discapacidad: cambiar al funcionario. Alejandro Vilches presentó su renuncia y, desde el 22 de septiembre, Pablo Di Liscia ocupa la Secretaría Nacional de Discapacidad. Todo prolijamente acomodado mediante el Decreto 1095/2026, con las firmas de Javier Milei y Mario Lugones.
La ironía es difícil de mejorar. En un área atravesada por una emergencia nacional vigente hasta fines de 2026, el organigrama parece tener más movilidad que las soluciones.
Se va Vilches, llega Di Liscia y continúa la función. Cambian los nombres en la puerta, se actualizan los membretes y el Boletín Oficial hace su parte. Ahora sólo falta ese detalle incómodo que suele arruinar las mejores reformas administrativas: que cambie algo para las personas con discapacidad.