n la Casa Rosada persisten en reeditar el papelón con micrófono. El vocero quiso explicar por qué Milei no saludó a Lula y sacó del bolsillo una razón de recreo: él tampoco nos saludó. Faltó que cruzara los brazos y pidiera que llamaran a la seño. Pero apareció el mensaje de 2023 donde Lula deseaba suerte y éxito al nuevo gobierno argentino. No decía Javier, querido, pero tampoco estaba escrito en tinta invisible. El archivo tiene esa mala costumbre, aparece justo cuando uno termina de hacerse el informado. Ahora queda averiguar si el vocero no sabía, no entendió o apostó a que nadie buscara. Tres opciones y ninguna sirve para completar un currículum. Porque cualquiera puede equivocarse, pero cobrar por explicar la realidad y tropezar con una publicación pública ya exige una preparación especial. Con su control de calidad, el atril debe traer un cartel que aclare que cualquier parecido con los hechos es coincidencia.