08/03/2010 | OPINIÓN
PUNTO DE VISTA
Brutos y violentos
Escribe: J. Daniel Guzmán
Aún estaba en el Salón de los pasos perdidos del Congreso de la Nación cuando me transmitían que en su discurso la Gobernadora había dicho que desistía la consulta popular anunciada el 1º de marzo del año pasado para que la sociedad opinara sobre la renovación de los contratos petroleros y las áreas revertidas.
El mensaje que daría Fabiana Ríos en la apertura del 27 periodo sesiones ordinarias de la Legislatura había comenzado a intrigarme desde antes de que terminara el año pasado y durante todo el mes de febrero fui bosquejando distintas hipótesis entre las cuales estaba la más extremista: que la consulta no se realizara.
De lo que estaba seguro, era que en el discurso no estaría ausente el tema. Tenía la certeza no había forma posible que la gobernadora eludiera pronunciarse respecto a la novedosa propuesta que ella había formulado –a mi juicio–, sin exigencia y sin presión sectorial alguna, y que por su magnitud se constituyó en un cambio paradigmático, al proponer hacer partícipe a la sociedad respecto a qué hacer con la explotación del principal recurso donde se nutre de ingresos la provincia.
La noticia que me transmitió por teléfono el Director Ejecutivo de este diario, Fulvio Baschera, me abstrajo varios minutos de la convulsión que se había generado en el salón donde los Diputados y Senadores formulaban desordenadamente a la prensa sus primeras apreciaciones del discurso que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner diera durante la apertura a las sesiones ordinarias del Congreso, donde comunicó que había derogado del Decreto de Necesidad y Urgencia del Fondo del Bicentenario y el dictado de otro para saltear el freno impuesto por la Justicia, que ratificaba que era el Poder Legislativo quien tenía la facultad de definir el pago de la deuda con fondos del banco Central de la República Argentina.
Horas después, abrí mi casilla de mail y leí los fundamentos que brindó la Gobernadora para desarmar definitivamente la consulta popular y que la Secretaría de Comunicación Institucional se encargó de difundir de manera destacada.
En el segundo párrafo de la gacetilla se citaba textual lo siguiente: "La brutalidad y la violencia puesta de manifiesto a lo largo de todo el año (pasado), me hicieron desistir de la idea de convocar a una Consulta Popular, y me hago cargo personalmente (,) cargo de esto porque es muy difícil discutir con racionalidad cuándo a quien uno tiene en frente, lo único que plantea es el agravio, la duda y la denuncia. Hasta tuvimos allanamientos en Casa de Gobierno, suponiendo que habíamos usado recursos que nunca usamos y que no se han usado".
Leí la información oficial más de un par de veces, buscando descifrar de donde vino el ataque, que con tanta "brutalidad y violencia", hicieron con eficacia, naufragar la voluntad política de Fabiana Ríos.
Después de recorrer el archivo de este diario y de otros medios de prensa de la provincia, no encontré ningún adversario, ningún opositor visible, ni acción de peso que me permitiera coincidir con la gobernadora. Confieso que me hubiera gustado sobremanera poder apoyar esos argumentos y hoy señalar con nombre y apellido a esos brutos y violentos que agujeraron el casco del barco donde navegaba la propuesta de Consulta Popular.
El años pasado, a más de 100 días de aquel anuncio pronunciado en marzo de 2009, y ante lo que suponíamos una demora producto de una gestión que no se caracteriza por su dinamismo, desde el diario del Fin del Mundo comenzamos a preguntarle a distintos funcionarios sobre la característica que le iban a dar a la Consulta, la forma y mecánica prevista para su implementación, los alcances y por ende sus objetivos. Todo lo que obtuvimos durante, mayo, junio y julio, fueron respuestas tales como; "estamos terminando el proyecto";… "el borrador lo tiene el ministro Aramburu";… "hoy te mando el borrador por mail para que lo leas";… "lo tiene la doctora Luna de la Secretaría de Hidrocarburos y esta semana se lo presentaremos a la Gobernadora". La Gobernadora no olvidará lo que en off me confió en el aeropuerto de Ushuaia el martes 16 junio: "quiero dejar pasar las elección (del 28 de junio) para que no se mezclen los temas. No bien pasen las elecciones vamos a cerrar el proyecto de Tierra del Fuego y Energía y Química y después de eso vamos a efectuar la convocatoria".
No bien pasaron las vacaciones de invierno, volvimos a preguntar sobre la Consulta, pero esta vez ya no hubo ninguna respuesta oficial. El último que opinó sobre el tema fue Leonardo Gorbacz durante una larga entrevista que le realicé el 11 de diciembre, un día después que dejara su banca de diputado nacional y me adelantara que asumiría como Secretario de Comunicación Institucional de la Provincia.
Esa tarde en un bar de la avenida Santa Fe del barrio de Palermo donde el calor suplantó al café por agua, Gorbacz me aseguró que si la Gobernadora había asumido ese compromiso, él no tenía dudas de que lo cumpliría.
Con el grabador apagado, le manifesté mis dudas producto de los acercamientos que había tenido la Gobernadora con las autoridades de Total Austral y por los fuertes intereses que la compañía posee en Tierra del Fuego, que fueron dados a conocer oficialmente por el propio gobierno en octubre.
Recuerdo que con Gorbacz diferimos respecto a lo que había sucedido con el intento de ceder gas de regalías a los Chinos. El me preguntó si yo creía que el gobierno era corrupto, a lo que le respondí que no tenía pruebas para afirmarlo, pero que lo que yo creyera no tenía demasiado valor, sino que lo importante era lo que había quedado expuesto en cuanto al manejo de ese convenio y el silencio impuesto desde el propio gobierno respecto a la Consulta Popular.
A diferencia del anuncio del año pasado, esta vez no hay demoras, ya que según se informó oficialmente, hoy –una semana después del anuncio–, se abrirá el registro para que se presenten las empresas que quieran renegociar los contratos petroleros. Esta vez sí hubo tiempo de evaluación, para decidir lo que el año pasado Fabiana Ríos pregonaba a la inversa y que en palabras de la mandataria tenia sustento en la necesidad "que el pueblo de Tierra del Fuego a través de una consulta popular nos ayude a decidir qué hacemos con los recursos que son de todos". A lo que llamativamente agregaba: "aquí no hay negocios espurios, aquí no hay ninguna posibilidad de que nadie haga ningún negocio por fuera de lo que significa la sustentabilidad de un recurso que es de las generaciones futuras. Por eso vamos a buscar del pueblo de Tierra del Fuego la decisión sobre qué hacemos con nuestros Yacimientos Hidrocarburíferos, con nuestras regalías petroleras y con nuestras áreas revertidas".
Como se pregunta el periodista Ernesto Tenenbaum en su reciente libro donde analiza el ascenso, zenit y debacle del Kirchnerismo en el gobierno, bien vale preguntarse: ¿Qué les pasó? ¿Qué pasó para que la Gobernadora gastará un cuarto de su gestión para después desistir de su propia propuesta?. ¿Quiénes fueron los que le torcieron el rumbo?, toda vez que es poco consistente que hubiera existido una presión visible que la hiciera resignar de la Consulta Popular y que deje a la legislatura "la última palabra".
Ante la duda de las opiniones venideras y sin medir el impacto de sus palabras, la gobernadora se ataja desafiante con un "digan lo que les parezca".
Así las cosas, ante la falta de fundamentos de peso y después de un año de inentendibles contradicciones, la gobernadora se deja vencer por los brutos y violentos, descree de la madurez política de la sociedad y le quita a la mayoría, la posibilidad de expedirse sobre un tema de semejante trascendencia.
Los brutos y violentos le ganaron al pueblo. La gobernadora permitió que ello ocurriera. Un tercer grupo integrado por los sutiles, los inteligentes, los cultivados y los mansos, se quedan con el botín de los recursos. Esos que parecen ocultos y que Ríos no menciona, también están.