Efemérides - El 1 de septiembre de 1944

Esto pasó en nuestra región

01/09/2010
U
n congreso obrero rechaza la legalización de su sindicato

El congreso provincial de los trabajadores de Última Esperanza decidió desaprobar las gestiones para legalizar el Sindicato de Campo y Frigoríficos de Puerto Natales. Este gremio fue una de las primeras entidades organizadas en la región y mantuvo estrechos vínculos con la legendaria Federación Obrera Magallánica, que sostuvo luchas encarnizadas por un cambio social en la región, en las primeras décadas del siglo pasado.
Los trabajadores agrupados en esta organización consideraban que obtener la personería gremial y adecuar sus estatutos a lo determinado por las leyes vigentes, era una forma de aceptar la intromisión de los políticos en su vida interna y esto era inaceptable para la conciencia gremial que habían adquirido, dado que eran visualizados como representantes de los empresarios.
En una de sus proclamas afirmaban “los obreros les preguntamos tanto a los capitalistas regionales como a nuestras autoridades, quienes son ellos para aconsejarnos tanto la legalización de nuestro sindicato. Y entonces les preguntamos ¿por qué violaron los convenios de los frigoríficos Bories y Natales, en la cláusula “Abastecimiento de carne” siendo que ese convenio era legal”.
Al frente de la conducción sindical se turnaron radicales, socialistas y comunistas; pero la tradición de sindicato libre no pudo ser erradicada hasta llegados los años sesenta.
En sus mejores tiempos llegó a nuclear a unos 2.500 trabajadores. Además de los obreros rurales y de frigoríficos, agrupó a organizaciones femeninas y de pobladores, a mineros, carreteros y a una sección de niños suplementeros. Su prestigio le dio una autoridad singular que trascendió las fronteras chilenas.
En 1965 unos 800 trabajadores en votación secreta decidieron legalizar la entidad gremial. El 15 de mayo se nombró una comisión directiva provisoria para que tramite la personería jurídica, que fue concedida en junio de 1966. Su protagonismo en la organización de las luchas gremiales se había prolongado por más de medio siglo, en ese lapso, sus afiliados ostentaron con orgullo la libertad de no sujetarse a las leyes que consideraban ajenas a los intereses de la clase trabajadora.