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Guillermo Worman
Las tensiones personales y políticas fueguinas han producido un hecho significativo en torno a las próximas elecciones nacionales: ninguno de los referentes ejecutivos de Tierra del Fuego participa activamente de las elecciones para renovar las tres bancas al Senado y las dos que se ponen en juego en la Cámara de Diputados. El fortalecimiento de los partidos políticos prácticamente se ha dejado de lado.
El dato no es anecdótico para una provincia en donde la dependencia con la administración central se ha vuelto primordial, ya que la principal fuente de generación de empleo, la industria electrónica, depende exclusivamente de decisiones que se adoptan en las cuadras que circunvalan a la Casa Rosada.
La gobernadora Fabiana Ríos fue quien explicitó la decisión, anunciando que el PSP optaba por trabajar en la reinstitucionalización de la provincia en lugar de asignar sus energías a una campaña electoral, mientras que los intendentes Gustavo Melella, Federico Sciurano y Claudio Queno no se han pronunciado activamente aún por ninguna de las listas, lo que hace pensar que no pondrán en juego su capital político en una elección en donde parecen llegar mejor encumbrados referentes de partidos que no gobiernan ninguno de los cuatro ejecutivos.
Si nos detenemos a pensar que las elecciones son escenarios en donde se ponen en juego la ganancia o pérdida de poder cobra mayor importancia las ausencias de los tres principales administradores políticos de Tierra del Fuego.
Sin embargo, es altamente llamativo que se disocie la gestión concreta de la administración provincial y de los tres municipios en relación con el gobierno nacional. ¿quiénes serán los interlocutores para gestionar recursos y la relación política durante los próximos años con el actual gobierno nacional y quien lo suceda? También que varios de los principales partidos políticos no lleven figuras de peso a una elección que crece, día tras día, en su importancia en el plano local y nacional.
Hasta ahora, sobre todo desde 2011, la articulación con la gran mayoría de los principales programas nacionales quedó en manos del Frente para la Victoria, en la figura de los diputados Roxana Bertone y Julio Catalán Magni, y de los referentes de la agrupación ¨La Campora¨. Ni el gobierno como tampoco los municipios tienen acceso directo a los teléfonos de quienes autorizan el arribo de financiamiento específico ni de equipamiento para políticas en particular.
Quizás se evidencia más con el proceso de integración y aprobación de propuestas dentro de la principal vía para la generación de obras públicas en la provincia. El Fideicomiso Austral depende solidariamente del Ministerio de Planificación Federal, los dos senadores que lo integran y el gobierno fueguino.
Tal es la dependencia en este sentido que el gobierno del PSP encuentra como explicación el mismo camino para detallar el futuro para problemas estructurales en cuanto a potabilización de agua, tratamiento de efluentes cloacales y de infraestructura escolar. Siempre aducen que gestionarán fondos nacionales. ¿quién será el político que generosamente le oficie recursos a Ríos?
Para tomar dimensión del impacto de la próxima elección, los tres senadores que sean electos el 27 de octubre transitarán sus dos primeros años de gestión con el actual gobierno de la presidenta Cristina Fernández y el resto durante el mandato presidencial 2015–2019. Son tan gravitantes las tres bancas (pensemos en el esfuerzo que implican conseguir la misma cantidad en distritos como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe) que los cinco diputados fueguinos intentan saltar de cámara.
¿puede una administración provincial, que depende casi exclusivamente de los fondos de co participación nacional y de programas del mismo origen, darse el gusto de no estar presente en tamaña cita?
Poder es la palabra menos utilizada cuando se habla de política. Es una construcción dificultosa y su sostenimiento es una de las principales paranoias de cualquier dirigente político. Suelen decir que llegar no es tan difícil como mantenerse dentro de él. Nadie parece querer poner en juego la cuota parte que le cabe administrar.
El PSP advirtió que otro cimbronazo lo dejaría nuevamente contra la lona y las intendencias tienen mucho que arriesgar dentro de un escenario que no se les presenta de manera favorable si no articulan fuerzas de manera conjunta.
Unos deben poner todo en juego para terminar de definir el escenario nacional de aquí al final del segundo mandato de la presidente Fernández. Los otros han decidido postergar cualquier definición recién en 2015. Como se viene advirtiendo desde ya hace varios años, los liderazgos individuales se han fagocitado a las estructuras institucionales que nuestro sistema ha ideado para la participación política: los partidos son vehículos que no responden a los tiempos que corren
Por lo pronto, en breve, asistiremos nuevamente al principal rito del sistema de representación que, entre otras cosas, garantiza la alternancia en el poder. Simplemente, la diferencia entre democracias y dictaduras.