uevo tropiezo para el seleccionado capitalino. Después de lo que había sido una Copa “Malvinas Argentinas” con pocas alegrías, el Clasificatorio de Selecciones se presentaba en la Fortaleza Verde, como la posibilidad de dar el golpe y conseguir los tickets hacia los nacionales. Sin embargo, en diferentes caminos, el resultado fue similar. La selección bicampeona patagónica deberá esperar un año para volver a los planos nacionales.
El viernes por la mañana se puso en marcha el clasificatorio, ahí el Ushuaia femenino dirigido por Ceballos, derrotó 3-1 a Río Gallegos y dio el primer paso. Esa misma noche fue turno para el clásico ante Río Grande. Y si bien Ushuaia dominó a su rival en buena parte del encuentro, no pudo terminar de cerrarlo y el cansancio acumulado forzó los errores que llevaron el juego hasta un empate en 3 con el golazo de Valeria Sánchez para las chicas del norte.
Ya el sábado, más temprano aún, desde las 9 horas, las capitalinas saltaron a la cancha para medirse con Río Turbio en lo que se avizoraba como un choque claro, y pese a otra vez controlar balón y situaciones de gol, las piernas y la claridad no acompañaron, por eso terminó en tablas (1-1).
Ushuaia cerró goleando 6-1 a Las Heras, pero para ese momento ya no dependía de sí misma para clasificar. Por eso, después de los resultados superadores obtenidos por Río Grande, las capitalinas se quedaron sin chances de volver a disputar el Nacional.
Invictas en el Clasificatorio y probablemente mereciendo mucho más que lo obtenido, Ushuaia trabajará ahora con nuevos objetivos.
La travesía del masculino tuvo similitudes a la de su par femenino, aunque tal vez con un desarrollo algo más traumático. El primer paso en el Clasificatorio fue en falso. Un nuevo clásico ante Río Grande, el viernes a las 22, volvió a ser con el amargo sabor de la derrota. Y esta vez con un contexto totalmente distinto al reciente antecedente de la Copa “Malvinas Argentinas”.
Es que los dirigidos por Bonvehi hicieron un primer tiempo muy mejorado en referencia a los últimos encuentros. Con actitud, con dinamismo y con esa cuota de gol que es tan necesaria, Ushuaia se fue al descanso ganando 2-1, pero el complemento fue, una vez más, de pesadilla.
Río Grande lo dio vuelta con cierta facilidad y con un Gabi Sánchez totalmente endiablado. Ushuaia tuvo el empate en el momento más crítico, con un polémico penal cobrado por el árbitro Bravo ejecutado en los pies de Ema Girotti.
Lo contuvo Chávez, pero el juez determinó que el tiro fatal se vuelva a ejecutar debido a que el remate había sido cancelado antes de que el balón salga del pie del "Martillo". Así fue, el penal se pateó nuevamente, y nuevamente contuvo la leyenda Coki Chávez. Y ahí la cabeza y los fantasmas.
Ahí un Río Grande agrandado y dueño, volvió a golpear sobre una mandíbula ushuaiense que no se pudo acomodar, para poner el 4-2 casi de inmediato y los de Nico Barrios pudieron, incluso, hacer uno o dos goles más en los minutos finales, pero Ushuaia descontó en los últimos segundos para decorar el score del clásico (3-4).
El choque sabatino fue ante la Cuenca Carbonífera y ahí la fatalidad volvió a encapricharse contra los fueguinos. En un duelo muy pero muy parejo, Ushuaia pudo matarlo en el momento que, estando 2-1 arriba, se quedó con un jugador más que su rival producto de una expulsión en Rio Turbio. Aunque estuvo cerca de convertir, la realidad les volvió a dar la espalda y en una contra Turbio igualó las cosas, para luego darlo vuelta. Ushuaia volvió a empatar el score, pero el tiempo no dió para más que eso, otra vez sabor amargo.
Ya en el domingo, y sin chances de llegar al Nacional, los dirigidos por Bonvehi, con mucho orgullo propio, salieron a enfrentar a un durísimo Las Heras con la convicción de llevarse algo de ese fatídico Clasificatorio. Y lo logró, se repuso de los días previos y laburándolo con mucha entereza se llevó un justificado 4-3 para cerrar con una caricia la competencia.
No alcanzó, esa victoria no maquilló el no haber logrado el objetivo, pero tal vez en lo numérico se acomodó un poco más a la realidad.
Ahora Ushuaia deberá pensar a futuro y seguir porque el deporte tiene mucho de eso, de seguir, pero este año, todo ha sido del eterno rival. Río Grande manda e irá por el sueño máximo de la revancha nacional.