Primer paso para su rescate
Saint Christopher

Primer paso para su rescate

Una comitiva de funcionarios subió ayer a la embarcación. Constataron el avanzado deterioro del casco de madera y la interrelación que se produce con las aves del Canal. En los próximos días habrá una reunión con especialistas en patrimonio histórico y un ingeniero naval hará un diagnóstico de los trabajos que hacen falta para reconstruir las partes estructurales del navio.
12/04/2018
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uncionarios del gobierno de Tierra del Fuego responsables del plan de rescate y puesta en valor del Saint Christopher, el barco varado en la costa desde 1954 que constituye una de las postales clásicas de Ushuaia, realizaron ayer una primera recorrida por la embarcación para constatar su estado y evaluar los pasos a seguir.
La comitiva integrada por el presidente de la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios, Guillermo Worman y por la directora provincial de Museos y Patrimonio Cultural, Carina Quattrocchi, entre otros, subió al buque en horas de la mañana y llevó a cabo un completo relevamiento fotográfico.
Las autoridades verificaron el avanzado deterioro del barco y tomaron nota de la interrelación que existe entre el antiguo remolcador y las aves que habitan el Canal Beagle o que lo visitan por temporadas.
La recorrida sirvió para verificar que múltiples sectores de la madera con la que está construido el casco, se encuentra partida o desecha, mientras que también hay una gran parte de la superficie expuesta a la intemperie que está cubierta de pasto y musgo.
También hay lugares con piezas metálicas corroídas y otros de acero que lucen intactos.
Los pasillos exteriores están resbaladizos, y se pueden transitar con dificultad sorteando agujeros en el piso.
En el interior quedan unos pocos objetos, algunos restos de cables y viejas estructuras que sobrevivieron al paso de los años.
“Esta visita nos permite dimensionar el trabajo que hay que realizar. A simple vista hay una enorme grieta en la parte superior del casco, mientras que la navegación por ambos lados mostró que toda la superficie en contacto con el agua está prácticamente destruida”, reseñó el presidente de la DPOSS, Guillermo Worman.
En cambio, valoró que otras zonas de la cubierta y varios espacios interiores “permanecen en muy buen estado como si el tiempo no hubiese pasado”.
Worman informó que en los próximos días se realizará una reunión con funcionarios de otras áreas y especialistas en preservación del patrimonio cultural, donde se evaluarán las distintas alternativas para la puesta en valor del barco.
En tanto, un ingeniero naval llegará a la ciudad la semana próxima para realizar un diagnóstico sobre el tipo de tareas que habría que llevar adelante para evitar el hundimiento de la embarcación y lograr reconstituirla en sus partes estructurales.
El titular de la DPOSS detalló que la idea es “armar un equipo interdisciplinario entre distintas áreas del Gobierno y la Prefectura”.
“Vamos a consultar a técnicos especializados en embarcaciones de madera, y vamos a convocar a instituciones y referentes locales vinculados con el rescate cultural y con todo lo relacionado con la historia de Ushuaia y su relación con el Canal Beagle", agregó el funcionario.
Por su parte Quattrocchi destacó que “a través de los años, las aves se han apropiado de este barco. En algunos casos anidan directamente y en otros son aves migratorias. A ello hay que sumarle el componente turístico de esta situación, porque a diario puede verse a cientos de personas contemplando o fotografiando a estos animales”, sostuvo.

De la Segunda Guerra a Ushuaia

El Saint Christopher es un remolcador de rescate (ATR) construido en Boston, Estados Unidos, en 1943, que al año siguiente fue cedido a la Marina Real Británica (Royal Navy) y bautizado con el nombre de “HMS Justice”.
Los historiadores le adjudican participación en la Segunda Guerra Mundial y una versión, no confirmada, lo señala como formando parte del desembarco en Normandía, en el llamado “Día D”.
Dos años después, en 1946, el barco volvió a Estados Unidos y debido a su “alto costo de mantenimiento” fue vendido a la empresa Salvamar de Argentina.
Es así como en 1954, fue parte de la dotación de cuatro remolcadores (los otros fueron el Chiriguano, Guarani y Sanaviro de la Armada Argentina) que intentaron reflotar el buque de pasajeros Monte Cervantes, hundido desde 1930.
El Monte Cervantes, conocido como el “Titanic argentino”, había chocado contra un bajo fondo al salir de Ushuaia pero sus 1500 pasajeros lograron salvarse y se refugiaron en la ciudad durante una semana, lapso en el que fueron alojados en las casas particulares de los 800 habitantes que tenía la capital fueguina por entonces.
Veinticuatro años después del naufragio, el casco del Cervantes permanecía invertido en el mar y la misión de la que participó el Saint Christopher era intentar reflotarlo y llevarlo hasta la costa para su desguace.
Sin embargo, el operativo fracasó, porque aunque lograron el reflotamiento, el casco volvió a partirse durante el traslado y se hundió en un lugar más profundo.
El Saint Christopher presentó después problemas en el motor y el timón, y por eso quedó varado frente a la costa de Ushuaia, convirtiéndose con los años en una postal emblemática para residentes y turistas, pero también deteriorándose en forma paulatina hasta quedar, ahora, al borde de su hundimiento definitivo.

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