Denuncian a Popper por la emisión de estampillas apócrifas
EL 5 DE JULIO DE 1891

Denuncian a Popper por la emisión de estampillas apócrifas

05/07/2019
E

ste día, Ramón L. Cortés, a cargo de la estafeta de San Sebastián, presenta una denuncia formal, ante el director general de Correos y Telégrafos Estanislao Zeballos, acusando a “Julio Popper, propietario de un lavadero de oro en el departamento de San Sebastián”, quien desde “hace algún tiempo viene usando una emisión de estampillas, que no parece sean legales” (Carlos Pedro Vairo y Francis Gatti. Oro en Tierra del Fuego).
Cortés amplía: “Estas estampillas van inutilizadas con un sello que dice “Sandi Point” (Punta Arenas) (…) Toda la correspondencia del Sr. Popper, que sale del departamento San Sebastián, lleva esta clase de franqueo; y como en este departamento existe una Oficina de Correos, de la cual soy encargado, lo comunico a usted para su resolución”.
El receptor de la denuncia la considera un “hecho grave”, la eleva al ministro del Interior y, éste, solicita la opinión del procurador General de la Nación, quien deriva el caso al “Juez Letrado” de Tierra del Fuego, por haberse concretado “el hecho denunciado” en ese territorio.
Al enterarse de la denuncia, Popper pide vista del expediente y formula su descargo: “se da cuenta de un hecho que carece de bases verídicas, equivocando el objeto de una marca que he emitido, que corresponde a exigencias de mis trabajos mineros, que en realidad es una ficha, como acostumbrar a emitir casi todos los establecimientos industriales de la República, con la diferencia que la marca mía no representa, como la de otros, valor fiduciario alguno”.
El rumano aclara: “Mi establecimiento en Tierra del Fuego se halla a veces incomunicado por períodos mayores de seis meses. Allí, los obreros no trabajan salariados, sino reciben casa, manutención, máquinas y herramientas gratis, y parte del oro que extraen del suelo, oro en polvo, que a la intemperie, en el campo libre es imposible manejar o fraccionar, sin pérdidas considerables”.
Popper niega que la estampilla se use para el envío de correspondencia y cuestiona el funcionamiento del despacho postal “por graves negligencias”. Explica que sus misivas son remitidas a través de “mensajeros” que atraviesan “el desierto a caballo entre puntos que carecen de otro medio de comunicación”. Estos, “a más del sueldo que les pago, reciben, como estímulo” una estampilla que “devuelven al recibir el oro efectivo”.
El expediente fue finalmente archivado.

Autor : Bernardo Veksler
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