Fallece en Río Grande la selk´nam Virginia Choquintel
EL 2 DE JUNIO DE 1999

Fallece en Río Grande la selk´nam Virginia Choquintel

02/06/2020
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ste día, a los 56 años, fallece en Río Grande Virginia Choquintel.  Había sufrido el desarraigo, la soledad, el alcoholismo y la contradicción de ser descendiente de padre y madre selk´nam y desconocer la historia y cultura de su pueblo.
Había nacido en 1942, cuando sólo unos pocos habían logrado sobrevivir a las masacres y epidemias traídas por los forasteros.
Apenas tenía algunos borrosos recuerdos de su padre, durante su infancia en la Misión Salesiana: “todas las tardes venía a buscarme y me llevaba a pasear a caballo”, pero no recordaba “si conversábamos”. Su madre sucumbió a una epidemia, “de mi mamá casi no me acuerdo... murió cuando era muy chiquita” (entrevista del autor en mayo de 1994).
Su infancia transcurrió en la escuela religiosa, donde perdió su identidad cultural. Sus recuerdos se hacían muy difusos al hablar de sus antepasados y de su pueblo: “de las matanzas de indios no sabía nada, a mis abuelos los habrán matado... recién me enteré de las matanzas hace algunos años”. Los comentarios llegaron a sus oídos y trató de obtener información: “yo tuve curiosidad, por saber de los onas, he leído un libro, pero después lo cerré y no lo volví a abrir más, me ponía muy mal...”
Había sido llevada a Buenos Aires para trabajar como empleada doméstica. En 1989, de casualidad un cura la encontró y promovió su repatriación a Río Grande. Allí empezó a conocer su pasado y el de los suyos. Alcanzó notoriedad y muchos estudiantes comenzaron a visitarla, “me preguntan si yo sé cómo hacían fuego los indios, yo no sabía... ellos me decían que con piedras, ahora ya lo sé. Me hacían muchas preguntas, al final ellos sabían más que yo...”
Durante los últimos años sintió el placer de los reportajes y el reconocimiento de una sociedad que no pudo superar la culpa por el genocidio. Esos homenajes ocasionales no podían borrar el olvido, la marginación y la soledad que sufría. Sus estados depresivos eran continuos, la pérdida de su compañero, terminó por llevarla a un punto de no retorno.
Al final de su vida fue acosada por las contradicciones. Se sintió reconocida como ‘la última selk´nam’ y pero casi no podía hablar de su pueblo. Tenía gratitud hacia quienes la criaron, pero estaba implícita su condena por haberle borrado su pasado. Mientras era homenajeada, por los que vivían en las tierras de sus ancestros, no dejaba de sentirse una ilustre olvidada.

Autor : Bernardo Veksler
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