ientras el Gobierno nacional avanza con apertura, recorte de protección fiscal y desarme de instrumentos de promoción productiva, empresarios ligados a Newsan ganan posiciones en el negocio energético. La jugada de Rubén Cherñajovsky y Luis Galli no confirma una salida de Tierra del Fuego, pero instala una sospecha: quienes crecieron al amparo del subrégimen industrial de la Ley 19.640 podrían estar preparando su reconversión antes de que la isla deje de ser negocio.
Durante décadas, Newsan fue uno de los nombres más visibles del modelo industrial fueguino. El grupo fundado por Rubén Cherñajovsky y presidido por Luis Galli creció bajo el paraguas de un régimen fiscal excepcional, diseñado para sostener actividad productiva en una provincia estratégica, pero también convertido en una plataforma de rentabilidad para grandes jugadores privados.
Ahora, cuando ese esquema empieza a perder protección política y económica, empresarios vinculados al grupo aparecen fortaleciendo posiciones lejos de Tierra del Fuego. El avance hacia activos energéticos a través del universo Edison Energía no parece una simple diversificación de portafolio. Leído en contexto, se parece más a una cobertura anticipada frente al posible agotamiento del modelo que durante años sostuvo parte del poder económico de Newsan.
La pregunta incómoda es si el grupo ya está mirando la puerta de salida de la provincia.
No hay una decisión pública de abandonar Tierra del Fuego. Pero los hechos muestran una señal difícil de ignorar: mientras el subrégimen pierde protección fiscal y política, los principales referentes del grupo fortalecen posiciones en negocios regulados, dolarizados y de infraestructura crítica, lejos de la matriz fueguina tradicional.
Newsan construyó buena parte de su escala bajo el sistema que que otorgó beneficios fiscales y aduaneros para promover la radicación productiva. Ese marco permitió que empresas electrónicas desarrollaran actividad industrial en celulares, televisores y electrodomésticos en la isla, con ventajas impositivas decisivas frente a productos importados.
Pero el gobierno de Javier Milei abrió una revisión agresiva de ese esquema. La eliminación progresiva de aranceles para celulares importados, la baja de impuestos internos y los cambios en la promoción industrial no impactan sólo sobre Tierra del Fuego: forman parte de una orientación más amplia que, al contrario de lo que viene ocurriendo en los principales países del mundo que funcionan bajo las banderas del liberalismo económico, debilita herramientas de protección e incentivo para el conjunto de la industria nacional.
El salto hacia Transener
Con la publicación de la resolución 673/2026 en el Boletín Oficial, se conoció que a mediados de mayo el Ministerio de Economía adjudicó a Edison Transmisión S.A. y Genneia S.A. la participación estatal en CITELEC, sociedad controlante de Transener, la principal transportadora de energía eléctrica en alta tensión del país. La operación alcanzó los US$ 356 millones.
La oferta de Edison-Genneia superó a Central Puerto, que habría ofertado unos US$ 301 millones, y Edenor, con cerca de US$ 230 millones.
Formalmente, la adjudicataria no fue Newsan. La compradora fue Edison Transmisión, junto con Genneia. Pero el dato político está en la trama de intereses detrás de Edison Energía: allí se mencionan a la familia Neuss, a Inverlat Investments y a Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, dos nombres centrales del universo Newsan.
La diferencia jurídica es relevante; la lectura económica, inevitable. No se trata sólo de invertir en otro rubro. Se trata de ingresar en un negocio estratégico justo cuando el negocio histórico empieza a perder privilegios.
Edison Energía: una nueva base de poder
Edison Energía fue presentada como un holding energético impulsado por los hermanos Neuss, junto con empresarios locales y accionistas de Inverlat Investments. En ese armado aparecen mencionados Cherñajovsky y Galli como inversores particulares.
Antes de Transener, el grupo ya venía acumulando activos eléctricos: EDET, distribuidora de Tucumán; EJESA, distribuidora de Jujuy; LITSA, transportadora del Litoral; y CEMPSA, generadora hidroeléctrica en Mendoza.
La compra de participación en CITELEC agrega otra escala. Transener opera infraestructura crítica para el sistema eléctrico nacional. La operación ubica al grupo Edison-Genneia en el corazón del transporte eléctrico, un sector regulado, de largo plazo y con fuerte incidencia sobre la política energética.
Para empresarios acostumbrados a operar bajo un esquema de incentivos estatales, el pasaje hacia negocios regulados no resulta extraño. Cambia el sector, pero no necesariamente la lógica: depender de reglas públicas, capturar posiciones estratégicas y preservar rentabilidad en mercados donde la escala y el acceso pesan tanto como la competencia.
La señal fueguina
No hay documentación pública que permita afirmar que Newsan haya decidido emigrar de Tierra del Fuego. Pero sí hay indicios para plantear la hipótesis: el negocio electrónico protegido por la Ley 19.640 enfrenta un escenario menos favorable, mientras empresarios centrales del grupo fortalecen posiciones en rubros ajenos a la matriz fueguina tradicional.
Para Newsan la pérdida de protección modifica la ecuación. Si producir en la isla deja de tener una ventaja impositiva decisiva, la radicación fueguina puede pasar de activo estratégico a carga estructural.
Cherñajovsky y Galli conocen esa dependencia. El modelo fueguino no se sostuvo sólo por eficiencia industrial, sino por un esquema fiscal excepcional que permitió consolidar grupos empresarios fuertes al calor de una política pública. Si ese esquema se achica, pesan más la distancia logística, los costos laborales, la dependencia de insumos importados y la competencia externa.
Esta realidad potenciaría el agregado una dimensión incómoda: quienes más se beneficiaron del régimen podrían ser también los primeros en preparar una salida ordenada.
Diversificación o repliegue
En ese escenario, la expansión hacia energía puede interpretarse como una jugada preventiva: capturar activos de infraestructura mientras el capital acumulado en la industria promocionada todavía conserva capacidad de reconversión.
El movimiento admite dos lecturas. La primera es defensiva: ante la erosión del régimen fueguino, empresarios vinculados a Newsan buscan activos menos expuestos. La segunda es expansiva: Edison Energía aparece como plataforma para ingresar en negocios regulados de largo plazo, con infraestructura crítica e ingresos previsibles.
Ambas lecturas pueden convivir. El dato relevante es que Cherñajovsky y Galli aparecen asociados a un vehículo que gana peso en energía al mismo tiempo que el negocio histórico de Newsan pierde protección relativa.
La hipótesis que sobrevuela el caso es incómoda: ¿están los grandes beneficiarios del régimen fueguino preparando una retirada ordenada antes de que el esquema termine de perder atractivo?
Una transición que expone al Estado
El caso tiene una derivación política sensible: mientras el Gobierno recorta beneficios al entramado industrial fueguino y debilita instrumentos de política productiva, adjudica activos energéticos estratégicos a grupos privados entre cuyos inversores aparecen empresarios que hicieron parte de su fortuna bajo ese mismo esquema promocional.
No prueba trato preferencial. Pero deja expuesta una transición inquietante: del Estado que promueve producción, empleo e integración territorial al Estado que retira protección industrial y transfiere infraestructura crítica.
Ese desplazamiento también muestra una reubicación del capital empresario. Los recursos acumulados al calor de la promoción industrial podrían estar buscando refugio en sectores más estables, menos dependientes del humor político sobre Tierra del Fuego y más ligados a activos esenciales de la economía nacional.
La electricidad, a diferencia de la producción electrónica fueguina, depende de infraestructura, regulación, contratos y posición estratégica. Es otro tipo de negocio. Y también otro tipo de poder.
La sospecha que queda abierta
La posibilidad de que Newsan contemple una migración parcial desde Tierra del Fuego no debe presentarse como hecho consumado. Pero tampoco puede descartarse como escenario empresario.
Para Tierra del Fuego, la señal es inquietante. Si los grandes jugadores del régimen diversifican fuera de la provincia, el problema ya no es sólo fiscal. Es territorial, productivo y laboral. También queda una pregunta mayor para la industria nacional: qué estructura productiva puede sostenerse si el Estado abandona herramientas de promoción sin construir una alternativa de desarrollo.
La apuesta de Edison no confirma una fuga. Pero instala una sospecha difícil de ignorar: el grupo que creció bajo el amparo fueguino podría estar construyendo una salida alternativa antes de que el modelo que lo favoreció deje de ser rentable.
(*) El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de EDFM. El desarrollo editorial está basado en su experiencia, investigación y debates sobre los temas abordados.