Río Grande recibió los Premios Monte Olivia
Montañismo fueguino

Río Grande recibió los Premios Monte Olivia

La segunda edición distinguió trayectorias, ascensos y aportes vinculados con las actividades de montaña. La propuesta también buscó recuperar la historia de quienes abrieron senderos, impulsaron rescates y formaron nuevas generaciones.
14/09/2026
E

l Museo Virginia Choquintel reunió el sábado a referentes de distintas generaciones del montañismo y la escalada fueguina. La celebración trasladó este año a Río Grande una ceremonia realizada por primera vez en Ushuaia y amplió los reconocimientos a otras formas de recorrer la montaña y a quienes contribuyen, desde distintos ámbitos, al cuidado y desarrollo de esas actividades.

Sergio Mingrino, uno de los impulsores de la efeméride y de los Premios Monte Olivia, explicó que la conmemoración fue establecida por la Ley provincial 1610 en homenaje a Juan Ignacio Macías, montañista y rescatista de Ushuaia. “Son instancias de gala, de reconocimiento precisamente a las personas que realizan este tipo de deportes y actividades”, señaló sobre los premios surgidos el año pasado.

La elección de Río Grande para esta segunda edición respondió a la intención de darle carácter provincial a la propuesta. Mingrino remarcó que la ciudad cuenta con montañistas y escaladores de amplia trayectoria y sostuvo que alternar las sedes permite representar mejor a una comunidad que desarrolla su actividad en distintos puntos de Tierra del Fuego.

Los reconocimientos no funcionan como una competencia ni mantienen categorías rígidas. La organización recibe durante varios meses antecedentes y reseñas y, a partir de ese material, define qué experiencias o contribuciones considera relevantes. Este año incorporó, además de montañistas y escaladores, a personas que realizaron travesías y a quienes aportaron al desarrollo de la actividad desde otros lugares.

Entre estos últimos, Mingrino mencionó el trabajo voluntario de quienes colaboran con la limpieza de senderos, lagunas y cascadas. El criterio busca reconocer no sólo cumbres o dificultades técnicas, sino también trayectorias, formación de jóvenes, participación institucional y tareas que permiten sostener el vínculo con el ambiente de montaña. “Nadie compite con nadie. Simplemente destacamos lo que nos parece más relevante”, explicó.

Las evaluaciones se realizan entre distintos referentes, de acuerdo con la especialidad de cada actividad, porque una escalada, una travesía o un ascenso invernal requieren parámetros diferentes. A eso se suma una limitación económica: la organización de la ceremonia, la infraestructura y los premios son financiados por los propios integrantes del grupo.

El encarecimiento también atraviesa a quienes practican estas disciplinas. Mingrino señaló que en Tierra del Fuego no existieron dificultades significativas para acceder a equipamiento técnico y homologado por restricciones de ingreso al país, pero advirtió que el costo se volvió mucho más difícil de afrontar.

El problema adquiere especial importancia por las exigencias de seguridad. Cuerdas, cascos y otros elementos tienen una vida útil determinada y deben renovarse, mientras que las condiciones invernales fueguinas obligan a llevar equipamiento específico incluso cuando finalmente no sea necesario utilizarlo. “Hay dispositivos de los cuales realmente vas a estar dependiendo”, remarcó.

La celebración también tuvo como propósito recuperar una historia que, según Mingrino, suele quedar fuera del conocimiento cotidiano. Antes de la expansión actual de la escalada y el montañismo hubo personas que realizaron ascensos con muchas menos facilidades para conseguir materiales, dieron nombre a senderos, ayudaron a formar las primeras comisiones de auxilio y grupos de rescate y luego transmitieron esa experiencia a nuevas generaciones. “Tenemos una historia viva, contemporánea y rica que vale la pena analizarla y ser escuchada”, sostuvo.

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