a presidenta del Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego, María del Carmen Battaini, planteó la necesidad de avanzar hacia una participación más efectiva de las mujeres en los espacios de decisión del Poder Judicial y advirtió que la presencia femenina en cargos de responsabilidad no necesariamente implica una igualdad real en el ejercicio del poder.
La magistrada formuló estas consideraciones durante el XXXIII Encuentro Nacional de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA), desarrollado los días 8 y 9 de octubre en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la participación de representantes de distintos ámbitos institucionales del país.
El encuentro reunió a autoridades de los tres poderes del Estado, integrantes del sistema judicial, representantes del sector académico y diplomático, y referentes de organizaciones vinculadas con la administración de Justicia.
Durante las dos jornadas se desarrollaron exposiciones e intercambios centrados en los desafíos que enfrenta el Poder Judicial para garantizar condiciones de igualdad, fortalecer el liderazgo femenino y mejorar los mecanismos de comunicación y diálogo entre las instituciones.
En ese marco, Battaini aportó su experiencia al frente del máximo tribunal fueguino y su trayectoria en organismos de representación judicial de alcance nacional, entre ellos la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (JuFeJus), entidad que presidió.
Presencia no significa participación
Uno de los principales ejes de su intervención estuvo referido a las diferencias que todavía existen entre el reconocimiento formal de derechos y las posibilidades concretas de ejercerlos dentro de las estructuras judiciales.
“Una cosa es ocupar un cargo y otra tener voz. Una cosa es estar presente y otra es participar en la decisión”, sostuvo la presidenta del Superior Tribunal fueguino, al señalar que el acceso a posiciones jerárquicas debe estar acompañado por una intervención efectiva en la definición de las políticas y decisiones institucionales.
La distinción planteada por Battaini puso el foco en un aspecto que trasciende la cantidad de mujeres que integran los organismos judiciales: la capacidad real de incidir en su funcionamiento, participar en los procesos de conducción y ejercer responsabilidades en condiciones de igualdad.
Desde esa perspectiva, la magistrada consideró necesario revisar las prácticas, los estereotipos y las culturas institucionales que continúan dificultando la consolidación de espacios de participación equitativa.
Su planteo apuntó a la necesidad de que los avances en materia de representación femenina tengan una correspondencia concreta con el ejercicio de las responsabilidades y atribuciones propias de los cargos que ocupan las mujeres.
Formación y cambios institucionales
Otro de los aspectos abordados por Battaini fue la importancia de la capacitación judicial como herramienta para promover transformaciones dentro de las organizaciones.
En ese sentido, destacó la incorporación de la perspectiva de género y el fortalecimiento de las capacidades de liderazgo como elementos necesarios para ampliar las oportunidades de las próximas generaciones de profesionales del ámbito judicial.
La magistrada vinculó estos objetivos con la revisión de las dinámicas institucionales que pueden limitar la participación femenina, aun cuando formalmente existan condiciones de acceso a los distintos niveles de responsabilidad.
“La ilusión nos hace pensar que ya llegamos; la igualdad real nos obliga a seguir caminando”, expresó, al advertir sobre la necesidad de sostener los esfuerzos destinados a superar las desigualdades que todavía persisten.
Sus consideraciones introdujeron una diferencia entre los avances alcanzados en materia de reconocimiento de derechos y los desafíos pendientes para que esos progresos se traduzcan en cambios efectivos dentro de las instituciones.
Un debate de alcance federal
El XXXIII Encuentro Nacional de AMJA constituyó un espacio de intercambio entre representantes de distintas jurisdicciones y disciplinas, con el propósito de analizar las condiciones de participación de las mujeres y los desafíos que enfrenta la administración de Justicia.
La agenda incluyó debates sobre igualdad real, liderazgo, comunicación institucional y la necesidad de fortalecer una Justicia más transparente y cercana a la ciudadanía.
También se abordó la importancia de incorporar la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos en el funcionamiento de las instituciones judiciales.
La participación de Battaini permitió incorporar a ese intercambio la experiencia de Tierra del Fuego y su trayectoria en ámbitos de coordinación federal de los superiores tribunales provinciales.
El planteo central de su intervención dejó expuesta una cuestión que continúa formando parte del debate institucional: la diferencia entre garantizar formalmente el acceso de las mujeres a los espacios de conducción y asegurar que esa presencia se traduzca en una participación efectiva en las decisiones que determinan el funcionamiento del Poder Judicial.