os aventureros. Dos expedicionarios. Dos kayaks simples. Una misma ilusión. En el mes de diciembre pasado, Cristian Donoso, de Chile, y Claudio Scaretta, de nuestro país, emprendieron la arriesgada empresa de navegar alrededor de 550 millas por el archipiélago Palmer y costa de Danco, donde se encuentran las mayores concentraciones de fauna silvestre del continente blanco.
La motivación a remar de los dos expedicionarios se cimentó en el deseo particular de poder realizar un compilado de fotos y videos, que les permitan a la posteridad plasmarlo en un documental, artículos alusivos y hasta aspiran a la publicación de un libro, que contenga la información registrada en la expedición.
Tras el paso por nuestra ciudad, el diario del Fin del Mundo mantuvo un amable diálogo con Cristian Donoso, quien detalló con precisión la extraordinaria vivencia, en la que estuvieron en constante andar con sus kayaks por el lapso de 60 días.
"Vengo realizando expediciones desde hace 15 años, ya tengo más 40 en la parte occidental de la Patagonia. De hecho en 2007 gané el premio Rolex a la iniciativa por lo que financié una expedición por el archipiélago de Patagonia, que duró 6 meses y el desafío que quedaba por delante era la Antártida, que en cuanto a la logística era de mayor dificultad", comentó.
En alusión a al objetivo de la sorprendente travesía, expresó que "lo esencial era hacer un registro de los efectos que está teniendo el ecosistema antártico a causa de los cambios climáticos".
Además, el aventurero de origen chileno, agregó: "Por citar un caso concreto, en este verano pudimos constatar que en algunas pingüineras, debido a la intensa nevada los pingüinos tienen menos espacio para construir sus nidos. Al haber mayor temperatura en invierno se concentra mayor humedad en el ambiente, lo que lleva a que haya mayores precipitaciones y por ende, nieve".
Al concluir la expedición, los dos remeros pudieron comprobar que "hay lugares donde en temporadas anteriores estuvieron libres de nieve y pudieron anidar, pero en la actual no tuvieron esa condición".
En cuanto al material audiovisual registrado, Donoso confirmó que tienen "aproximadamente 6 mil fotografías, cerca de 30 horas de filmación en alta definición, con los que pensamos hacer un libro y un documental. Ese es el trabajo que tenemos por delante".
En referencia a cómo los trató el clima hostil en los casi 1.000 kilómetros que los expedicionarios navegaron sin cesar, reconoció: "En verdad, las condiciones no son tan extremas como cualquiera podría pensar. Las temperaturas a nivel del mar no bajan de los dos grados bajo cero, ahora bien si eso se combina con viento existiría una sensación térmica de -10 grados. Igualmente, teníamos una óptima logística diaria y ahí decidíamos cuándo efectuábamos la salida y cuándo debíamos esperar".
"Hacíamos todos los días lo mismo: desayunábamos, desarmábamos el campamento, hacíamos un análisis del mapa, de las fotos aéreas y armábamos la estrategia del día, para evitar dificultades a la hora de desembarcar. En la Antártida, la costa es regularmente escarpada y hay pocos sitios en los que uno puede desembarcar. Hay días que remamos 45 kilómetros remando 15 horas, otros que sólo pudimos hacerlo un par de horas según las condiciones climáticas, que son muy variables", aseguró.
Esta expedición tuvo un costo total de 100 mil dólares, que fue solventada en su totalidad por medio de entidades privadas. "Todas empresas privadas financiaron los costos porque creyeron en una expedición de categoría mundial, ya que se trata de la expedición más larga hecha en la Antártida. Esto es un hito para el canotaje sudamericano y nos sentimos orgullosos de haber alcanzado ese objetivo".
Las expectativas se cumplieron, así lo afirmó Cristian Donoso, quien aseveró que "tanto los objetivos formales de completar esta travesía como los personales se alcanzaron con éxito".
Al concluir el relato, con visos de emoción y satisfacción por semejante hazaña, remarcó: "Estoy seguro de que nos va a marcar para siempre. Ésta en vez de ser una experiencia turística para nosotros se transformó en una auténtica experiencia de vida".
Obviamente, esta no será una expedición más en la vida de Cristian Donoso y Claudio Scaretta. Navegaron 60 días en las gélidas aguas de la Antártida, cumpliendo a la perfección con lo establecido con antelación, previo a su partida triunfal. Definitivamente, estos dos expedicionarios inscribieron sus nombres en la historia pura del canotaje sudamericano.