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na monografía del estudiante fueguino Juan Ignacio Cayuso fue seleccionada y premiada con una pasantía de una semana en el Instituto Balseiro. El trabajo del joven y otros catorce fueron elegidos entre los 451 alumnos del país que participaron del concurso de la “Ciencia Argentina en el Bicentenario: Pasado, Presente y Futuro”.
Juan Ignacio cursa el 3er. Año del Polimodal, en el colegio Monseñor Aleman de Ushuaia y fue el único que participó de Tierra del Fuego, ahora está entre los quince con mejores trabajos que llegaron a la final. Las producciones fueron evaluadas por 45 investigadores, docentes y becarios del Instituto Balseiro y del Centro Atómico Bariloche.
El estudiante muy contento explicó ayer a el diario del Fin del Mundo que tiene pensado seguir la carrera de Física y siempre está consultando sobre el tema en la página de Internet del Instituto y allí se enteró que convocaban a los jóvenes para el concurso nacional.
Inmediatamente comenzó a trabajar sobre el tema de “Ciencia Argentina en el Bicentenario: Pasado, Presente y Futuro”, y avanzó sobre “la ciencia Argentina y la generación de conocimientos científicos y tecnologías se encuentra en un segundo plano”. En su trabajo hizo una reflexión personal porque él quiere ser científico. Tuvo en cuenta la orientación y guía y aclaró que “este trabajo me sirvió a mí para encontrar las respuestas que estaba buscando”.
Me agradó la posibilidad de entrar al Instituto Balseiro y conocer el trabajo que hacen allí, y saber ¿puede encontrar trabajo un científico? ¿es valorado su trabajo? y cuando me decidí hacer el trabajo lo primero que hice “fue contarle a mis padres y ellos me apoyaron”, relató Ignacio, quien es hijo de dos reconocidos profesionales de Tierra del Fuego, Daniel Cayuso y Marisa Ayala.
También contó que su profesor Eduardo Mayorga fue quien lo ayudó y guió con la monografía. Ignacio buscó información en el mes de abril y decidió encarar el tema por el reconocimiento social del científico. Por tal motivo, decidió realizar encuestas en la comunidad para saber qué pensaba la gente y recorrió las calles, los comercios de mayor concurrencia para consultar a los vecinos. “Quería darle más fundamento a mi trabajo”, contó.
“Influyó mucho los cambios de gobiernos, hay algunos gobiernos que privilegiaban el desarrollo científico y otros los castigaban y eso me interesó”, recordó y aclaró que su monografía de tres carillas y remitió su trabajo en junio pasado. Para asegurarse se inscribió inmediatamente. “Fue muy difícil porque tenía que escribir en tres carillas”, precisó.
En el país presentaron trabajos 451 chicos de 244 establecimientos de todas las provincias y hubo tres selecciones, en la final hubo quince estudiantes y entre ellos está el fueguino Cayuso que esperó ansiosamente el llamado, él presentía que lo iban a llamar para la invitación de una semana, del 3 al 9 de octubre próximo.
“Estaba en el curso y me llamó mi mamá, para darme la buena noticia. Ya sabía que era porque eligieron mi trabajo, porque era un día difinitorio” y como estaba en clase le cortó la comunicación y esperó hasta el recreo para gritar la alegría que tenía porque había sido seleccionado entre 451 estudiantes.
Luego contento subió a contarles a los directivos que había sido becado con una pasantía de una semana para concurrir al Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche y ellos también se alegraron.
La invitación por su trabajo consiste en compartir con los profesionales del Balseiro y asistencia a seminarios, visitas a laboratorios y realización de experimentos. El concurso cuenta con el auspicio del Ministerio de Educación de la Nación y tiene todos los gastos pagos, de estadía y traslados.
Para elegir a los alumnos premiados se consideraron, además del trabajo presentado, los antecedentes de las alumnas y alumnos, tanto sus promedios escolares como así también el tipo de actividades extra curriculares que realizan.
Calidad de los trabajos
Además de las 15 becas y debido a la calidad de sus trabajos, se ha reconocido a los autores y autoras de otros 14 trabajos que llegaron a la fase final de la evaluación. Estos trabajos han sido premiados con una mención especial.
“La primera vez que tuve física me empezó a gustar mucho y quedé enamorado de física”, recordó muy emocionado. Juan Ignacio se interesa también por la máquina de Dios y explica con términos técnicos detalladamente sobre las fracciones de segundos, la velocidad de la luz y el origen de las partículas elementales.
Su sueño es estudiar en el Balseiro y para ello ya proyecta cursar sus estudios en Córdoba para contar con los dos años que tiene como requisito para el ingreso. El joven desborda de alegría y agradece a todos los que “ayudaron e hicieron posible una de mis metas”. También le interesa disfrutar del bosque con sus amigos y se reúnen en casa de familias y comparten comidas y algunos juegos de entretenimiento.
Entre los quince estudiantes que fueron seleccionados hay jóvenes de Jujuy; Santiago del Estero, Buenos Aires, Río Negro, Mendoza, San Juan, Catamarca, San Luis, Capital Federal y Tierra del Fuego.