U
n centenar de especialistas de distintas disciplinas viajan a bordo de la embarcación que pretende en tres años evaluar el impacto del calentamiento global y de las actividades humanas sobre el ecosistema marino a través del estudio de los microorganismos. El buque oceanográfico “Tara” arribó el lunes a Buenos Aires y hoy parte rumbo a Ushuaia.
La aventura comenzó el 5 de septiembre de 2009, cuando los científicos salieron del puerto de Lorient en Francia. El objetivo del viaje es recorrer 150.000 Km por los mares de 50 países del mundo, y la fecha de regresó está estipulada para el mes de septiembre de 2012.
“Sensibilizar y educar al público sobre el destino de la vida microscópica oceánica” es uno de los principales fundamentos del emprendimiento. Lo informó la embajada de Francia en un comunicado de prensa.
Los profesionales a bordo del buque investigan en áreas como la oceanografía física y química, la biología del plancton, la genómica, la microbiología, la modelización y la bio–informática. Según la gacetilla del país de origen, los estudios se desarrollarán en un laboratorio flotante equipado con las últimas tecnologías. Es un proyecto que pretende evaluar el impacto del cambio climático y de las actividades humanas sobre el ecosistema marino a través del estudio de microorganismos, desde los virus hasta las larvas de peces, pasando por el coral.
Antes de llegar a nuestro país, el buque hizo escala en Río de Janeiro, la primera parada en América latina. Las argentinas Fabiana Capitanio y Rosana Di Mauro se incorporaron.
“Lo que diferencia este viaje de otras investigaciones oceanográficas es que su foco es inventariar el mundo ‘micro’, que abarca desde bacterias y plancton hasta larvas de peces”, dijo Capitanio en declaraciones al diario PERFIL. Y agregó que “para nosotros, sumarnos es importante porque nuestro conocimiento de campo, especialmente sobre el plancton, es escaso y la mayor parte de las muestras que estudiamos son tomadas cerca de la costa. Además, algunos muestreos tienen ya más de dos décadas y son superficiales, hechos a no más de 200 metros de profundidad.”
Por su parte, Rosana Di Mauro indicó que el Tara recogerá ejemplares de zonas alejadas de la costa: “También planeamos buscar muestras a profundidades de mil metros, que servirán para hacer estudios de migraciones verticales de la población marina”.
La especialista señaló que “es importante estudiar las especies más pequeñas porque son la base de la cadena de alimentación que va desde el microplancton hasta las larvas de peces y se extiende a todas las especies”, explicó Capitanio, que también es profesora en la carrera de Biología de la UBA. “Un cambio en la base de la pirámide puede afectar la existencia de los ejemplares adultos”, aclaró.
“Los datos que obtengamos de esta expedición nos darán trabajo para los próximos 10 o 15 años”, remarcaron las científicas argentinas. Los expertos en biología marina cumplen la rutina que mantienen desde 2009, tomando muestras y haciendo análisis, esta vez de las regiones menos conocidas del mar Argentino y del Atlántico, más allá de la milla 200. El viaje en esta parte del recorrido durará unos 30 días.