Investigación por el crimen del artista plástico

Ampliarán las conclusiones de un estudio genético para esclarecer la muerte de Miguel Pereyra

25/11/2010
L
a Justicia dispuso ampliar las conclusiones de un informe genético en busca de mayores evidencias que permitan esclarecer el homicidio del artista plástico Miguel Pereyra, ocurrido el pasado 30 de junio en inmediaciones del autódromo municipal.
El juez de instrucción Javier de Gamas Soler, actuando en forma subrogante en el caso, autorizó que se obtengan mayores precisiones sobre un estudio de ADN que comparó una muestra encontrada en el volante del Suzuki Jimny negro propiedad de Pereyra.
Según las pruebas acumuladas en el expediente, al artista le dispararon en la cabeza luego de trasladarlo hasta el sitio del homicidio en ese vehículo, que después fue abandonado en la vía pública por el autor del crimen.
Los investigadores piensan que esa muestra genética hallada en el jeep podría ser del asesino. Por eso en instancias anteriores se ordenó su comparación con el patrón genético de los dos detenidos que tiene hasta el momento la causa, Cristian Sebastián Maldonado, apodado Petardo, y Brissalia Cossio Rivera, la ex esposa de la víctima.
La prueba arrojó resultado negativo, pero los profesionales que la realizaron deslizaron que con un alto grado de probabilidad (96%) la muestra podría ser compatible con un hijo de Cossio.
A raíz de ello, la jueza María Cristina Barrionuevo ordenó extracciones a los hijos de la mujer, quienes se prestaron al examen sin ningún reparo, aunque los estudios volvieron a dar negativo.
La causa siguió su trámite y tanto Maldonado como Cossio fueron procesados en primera y segunda instancia por el presunto homicidio simple de Pereyra, el hombre como autor material y la ex esposa del artista como instigadora. A ambos se le mantuvo la prisión preventiva.
Ahora, antes de que el expediente sea elevado a juicio oral y público, la Justicia pretende saber si la muestra del volante sólo sería compatible con los hijos de Cossio, o si podría abarcar también a otros parientes.
En ese sentido, el juez De Gamas Soler autorizó un pedido de informes a la Unidad de Análisis del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, cuyos integrantes habían realizado la prueba, para que amplíen las conclusiones y las remitan al Juzgado.
En cambio, el magistrado no autorizó la declaración del perito forense Carlos Alegre Gervasoni para que se expida sobre el mismo punto, así como tampoco permitió la citación a testigos que ya habían declarado en la causa pero que, a criterio de la defensa, podían abundar en puntos no esclarecidos.
Entre ellos, se pretendía una declaración complementaria de la mujer que dijo haber visto a la persona que abandonó el jeep frente a su casa luego de haber cometido el crimen.
Es que esta testigo primero reconoció a un hombre que estuvo preso a raíz de esa imputación, y que luego se demostró que no guardaba relación con el hecho, y después no pudo identificar a Godoy Maldonado en ninguna de las oportunidades que se lo mostraron en rueda de reconocimiento.
Además, se había solicitado la declaración de personas que se desempeñan en el Cent 11 de Ushuaia, para que corroboraran si son fieles los registros de asistencia de donde se desprende que la novia de Godoy Maldonado se encontraba en el establecimiento cuando el sospechoso aduce que estaba con ella, como coartada para despegarse de la escena del crimen.

Pocas pruebas

Así, mientras el caso se encamina al juicio oral, el cuadro probatorio contra los sospechosos sigue siendo de características endebles: nunca se halló el arma homicida, no hay testigos directos de lo sucedido y el supuesto móvil continúa siendo una rara muestra de relación conflictiva entre Cossio y Pereyra, sumado a un presunto interés económico detrás de la muerte del hombre, matizado con la relación “madre – hijo” de Cossio con Maldonado que habría derivado en que la mujer le pidiera al hombre la comisión del asesinato.
El principal problema de Maldonado en el expediente es el testimonio prestado por una persona de Tolhuin que confesó haber escuchado de boca de “Petardo”, que Cossio le había ofrecido dinero para matar a Pereyra, algo por el momento no pudo ser corroborado por ninguna otra vía.


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