Se trata del único acusado en la causa por el homicidio de Mabel Almada
E
l fiscal Daniel Curtale presentó un recurso de casación, ante el Superior Tribunal de Justicia, para intentar que se revierta la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal de Ushuaia de desprocesar y liberar al único sospechoso de haber cometido el crimen de la trabajadora sexual María Mabel Almada, en agosto de 2004.
César Javier Gangas estaba detenido y a la espera del juicio oral y público, luego de que el procesamiento de primera instancia dictado por la jueza de instrucción María Cristina Barrionuevo –quien lo consideraba responsable prima facie del homicidio– había sido confirmado también por la Cámara de Apelaciones de la Provincia.
Sin embargo, en un pronunciamiento sin precedentes, el Tribunal Oral resolvió el 29 de febrero de este año excluir como prueba contra el acusado, a un examen de ADN practicado sobre un reloj marca Montreal hallado cerca del sitio donde apareció el cuerpo de Almada, sobre la costa del Canal Beagle, a la altura de la ex planta CM de Renacer.
Según una segunda pericia practicada sobre el reloj, en el interior de un perno fue encontrado material genético compatible con el de Gangas, pero los jueces Roberto Magraner, Alejandro Pagano Zavalía y Maximiliano García Arpón hicieron lugar a un planteo de la defensa y consideraron que se había roto la “cadena de custodia” sobre el reloj, por lo que este elemento pudo haberse contaminado antes del análisis genético.
Lo inédito de la resolución fue la instancia en que se produjo (antes del juicio oral, donde normalmente se valoran las pruebas) y los efectos que causó: el desprocesamiento de Gangas y su inmediata liberación.
Con estos argumentos, entre otros, el fiscal Curtale elevó el recurso de casación para que sea el máximo organismo de la Justicia el que defina ahora si habrá o no juicio contra Gangas, y en tal caso, si serán los jueces que ya emitieron opinión sobre esta prueba, los que tengan que llevar a cabo el proceso.
Ataquen a la pericia
En la investigación judicial que realizó la jueza Barrionuevo se demostró que Gangas era cliente de Almada, y que por lo tanto la llamaba por teléfono regularmente. Incluso habría evidencias de conversaciones entre ambos unas horas antes del crimen.
Pero la prueba que más podía complicarlo era el ADN sobre el reloj, ya que si bien éste fue hallado a varios metros del cuerpo, los investigadores creen que el agresor pudo haberlo perdido durante un forcejo con la víctima.
Un primer análisis genético no encontró material de Gangas, pero una segunda pericia, encargada al especialista Gustavo Penacino, halló restos dentro de la malla del reloj, junto con el ADN de otra mujer que no era la víctima.
La defensa de Gangas, ejercida por los abogados Javier Postolski y Raúl Paderne, se centró en demostrar que el reloj fue manipulado en varias oportunidades sin los cuidados necesarios, tanto por los peritos como por personal policial o judicial.
“La contaminación de la muestra pudo haberse debido no sólo a transferencias primarias de ADN ajenas al ilícito enrostrado sino por transferencias secundarias o contaminaciones o errores de laboratorio. La demostración de la pérdida de integridad de la muestra conspira contra la confiabilidad de la muestra a analizar, dado que no es susceptible de determinarse con un grado mínimo de certeza si el ADN de Cesar Javier Gangas entró en contacto con el reloj por actos relativos al crimen de Mabel Almada, o por contacto posterior a su indagatoria o extracción de perfil de ADN, en el laboratorio”, afirmaron los letrados en la presentación ante el Tribunal.
Un dato curioso es que los abogados usaron para contrarrestar la pericia, un trabajo académico realizado por el propio perito, titulado “Análisis de ADN: errores técnicos o manipulación de resultados”, donde el autor hace hincapié en que los altos índices de fiabilidad de un examen genético “no consideran la posibilidad de errores o fallas humanas. La mayoría de los jueces ignora completamente esta situación, y considera que la “certeza” expresada en el informe involucra todos los parámetros”, asegura Penacino en su propio informe. Y agrega: “corresponde al magistrado asegurarse de que la toma de muestras en la escena del crimen y su traslado al laboratorio se llevó a cabo con las máximas precauciones, para evitar contaminaciones o mezclas que confundirán o desviarán la investigación. En recientes investigaciones de casos resonantes ocurridos en Argentina ello no se cumplió y la inexistencia de cadena de custodia provocó que la prueba de ADN fuera inválida”.
Según los abogados de Gangas, el trabajo del perito “se contradice en forma permanente” con su actuación en la causa, dado que es el propio especialista el que admitió en una declaración testimonial que el reloj pudo haberse contaminado, incluso, con gotas de saliva del imputado durante su declaración indagatoria.
Además, se le cuestiona no haber podido dar una explicación razonable a cómo puede haber llegado material genético del acusado al interior de un perno de la malla del reloj, no haber especificado los riesgos del método usado en el procedimiento y hasta las condiciones de higiene y de seguridad en que se efectuaron las pruebas de laboratorio, entre otros puntos.
“El código alimentario de Ushuaia, tiene más previsiones sobre manejo de alimentos que las que el Dr. Gustavo Penacino tuvo con las muestras de ADN. Y ello ocurrió con la presencia de la defensa y sus consultores, no quiero imaginar, lo que ocurriera antes”, puede leerse en el escrito presentado por la defensa de Gangas.