Procedimiento de la Justicia Federal

Detuvieron a la esposa del represor Vildoza, que habría recibido protección en Ushuaia

04/07/2012
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ientras la Justicia Federal de Ushuaia sigue sin resolver si el represor Jorge Raúl Vildoza vivió en la ciudad mientras ya estaba prófugo y recibió para ello protección civil, la jueza de Buenos Aires María Servini de Cubría logró detener a la esposa del ex militar, también acusada de delitos de lesa humanidad.
Según informaron ayer varios medios de la Capital Federal, Ana María Grimaldos, de 76 años, fue encontrada el martes en una vivienda ubicada en la localidad bonaerense de Acassuso, luego de permanecer 24 años huyendo de la Justicia.
Al ser detenida, la mujer declaró que su marido se encuentra fallecido, pero los investigadores todavía no saben si dice la verdad o si se trata de una estrategia para cubrir al ex Capitán de Navío que fue segundo jefe de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar y que está prófugo desde 1986.
Tanto Vildoza como Grimaldos están acusados de la apropiación del bebé de la ex detenida desaparecida Cecilia Viñas, nacido en el centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA tras el secuestro de su madre, embarazada de siete meses.
Grimaldos ingresó al país con una identidad falsa y fue descubierta luego de realizar llamadas telefónicas que se hicieron desde la propiedad de Acassuso a sus hijas, quienes siempre vivieron en Argentina pese a que sus padres se fugaron con el niño en 1986 y se radicaron en el exterior, informó la agencia oficial Télam.
El matrimonio Vildoza crió como si fuera su hijo biológico a Javier Gonzalo Penino Viñas. La madre verdadera del niño fue trasladada después de dar a luz a la Base Naval de Mar del Plata, donde se cree estuvo secuestrada por varias semanas.
El joven recuperó su identidad el 13 de agosto de 1998 tras someterse a un análisis de ADN de manera voluntaria y se radicó en Ïnglaterra, donde vive junto a su esposa y sus tres hijos.
En cuanto a Grimaldos, la Justicia sospecha que entró y salió muchas veces del país con dos identidades falsas –Ana María Marianuchi y Ana María Sedano– y fue apresada cuando estaba a punto de viajar a Londres, para conocer a la tercera hija de Javier, recién nacida.
Según informó Télam, en el allanamiento realizado el martes en un departamento que la mujer también ocupaba, además de la casa de Acassuso, se secuestraron numerosas fotos de familia tomadas en las últimas dos décadas, cuando ella y Vildoza ya estaban prófugos: una de ellas muestra el casamiento de Penino Viñas en Inglaterra y aparece posando junto a sus apropiadores en la fiesta.
La mujer pasó la noche en la Unidad de detención 29 y en la mañana siguiente fue trasladada al juzgado de Servini de Cubría, en los tribunales federales de Retiro, para prestar declaración indagatoria.
Cecilia Viñas era una joven marplatense secuestrada en 1977 y fue la única en esa situación que se comunicó con su familia desde 1983 hasta abril de 1984, ya en democracia, y siempre pidió que buscaran a su hijo además de decir que estaba bajo “custodia militar” y que esperaba ser liberada, en conversaciones grabadas por su madre.
La víctima fue secuestrada con siete meses de embarazo junto a su marido Hugo Pinino, también desaparecido, en un departamento donde vivían en el barrio porteño de Almagro y según testimonios de sobrevivientes fue llevada a la ESMA para dar a luz en septiembre de 1977.
Su familia registró ocho llamados y se entrevistó con el entonces ministro de Interior Antonio Tróccoli, quien puso a disposición un grupo de investigación de la Policía Federal sin resultado alguno, aún cuando se hizo pública la búsqueda.
Vildoza fue segundo jefe de la ESMA entre 1976 y 1980. Estuvo a cargo del grupo de tareas 3.3.2 que se apropió del bebé de Viñas, quien fue apadrinado por el represor Roberto Pertussio, jefe de la fuerza de submarinos de la base naval marplatense y condenado a prisión perpetua por el centro clandestino que funcionó allí.
La causa se abrió en 1984 por denuncia de Cecilia Fernández de Viñas –madre de Cecilia– y suma 19 cuerpos, a lo largo de los cuales la juez ordenó incluso la indagatoria del fallecido almirante Emilio Massera por este hecho.
Dos años más tarde Vildoza y su esposa se fugaron a Suiza con el niño y dejaron en el país a otros tres hijos biológicos.
Desde entonces no se supo más de ellos, aunque se sospechaba estaban radicados en Inglaterra y la pareja permaneció prófuga incluso en 1998 cuando el joven, navegando en internet, dio con la noticia periodística sobre la captura internacional que pesaba sobre quienes creía eran sus padres biológicos y mandó una carta a Servini de Cubría donde se ponía a disposición para el ADN.
De esta forma, viajó sólo a la Argentina para supuestamente visitar a su hermano, otro hijo de Vildoza, y se realizó el examen que dio positivo en lo referente a su vínculo biológico con Viñas, tras lo cual recuperó su identidad en 1999.
La joven secuestrada era marplatense y militaba en el Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS) además de ser delegada gremial de SMATA.
La mujer también militaba con su marido, oriundo de Tandil, en el ERP, y junto a él fue secuestrada en la ciudad de Buenos Aires y ella fue vista en el centro clandestino de detención Vesubio antes de ser llevada a Mar del Plata, para finalmente ser conducida a la ESMA.

Capítulo Tierra del Fuego

En Ushuaia, la Justicia comenzó a investigar a Vildoza en 2006, a raíz de la denuncia formulada por el abogado, oriundo de Misiones, Oscar Beccaluva, quien reveló conocer detalles de la presencia del represor en la ciudad en los años 2000 y 2001, y acusó a dos abogados locales de haberles brindado protección.
El caso pasó de la Justicia Provincial a la Federal y fue objeto de innumerables planteos y recusaciones, hasta recaer en manos del abogado Antonio Aciar, quien interviene en calidad de conjuez. Eso fue luego de que el juez Federal Federico Calvete se excusara de intervenir argumentando trato cercano con uno de los imputados.
Beccaluva fue citado a declarar como testigo y ratificó la misma versión que ya había dado en 2006, en oportunidad de ser indagado en una causa penal. Sin embargo, hasta el momento sus dichos no convencieron a la Justicia ni para indagar a los sospechosos ni para cerrar el expediente definitivamente por falta de pruebas.
Según fuentes judiciales, el conjuez tomó “muchas declaraciones” en los últimos meses, aunque la causa continúa sin una resolución.
En 2011, las actuaciones fueron elevadas a la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia para que se determine si los acusados debían ser imputados también del presunto delito de “lavado de activos de origen delictivo”. Ello porque según Beccaluva, en los casinos electrónicos que la familia Vildoza manejaba tanto en Ushuaia como en Río Grande, Oshowia y Casablanca, se lavaba dinero proveniente de bienes apropiados a personas desaparecidas durante la dictadura.
La Cámara se opuso a esa medida, por lo que los implicados sólo deberán responder, hasta el momento, por el presunto encubrimiento y la ayuda supuestamente brindada a Vildoza, si es que se comprueba que vivió aquí.
El año pasado, ante la falta de resolución del caso, tomaron intervención integrantes de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, y hasta se programó una visita de su titular, Estela de Carlotto, quien planeaba entrevistarse con el conjuez.
Sin embargo, el viaje se postergó en varias oportunidades porque cuando Carlotto iba a venir a la ciudad, coincidía con que Aciar no se encontraba en la provincia.

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