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or Bernardo Veksler
Este día, nace en Bahía Thetis Luis Garibaldi Honten, hijo de Luisa Honte y padre desconocido.
El origen de su apellido despertó curiosidad. En una entrevista contó que un marinero italiano, en la prefectura de Thetis, le puso ese apodo cuando tenía un año, estaba “el furor de Giussepe Garibaldi en Montevideo, venía el italiano, yo estaba en el piso de la cocina, y empezaba a jugar: ¡Garibaldi, Garibaldi!, y quedé Garibaldi para toda la vida. ¡Lo que es una broma! (…) Mi nombre indígena era Paka, mi nombre Haush”. (Oscar Domingo Gutiérrez. Los selk´nam ausencias y presencias).
A los cuatro años, Lucas Bridges lo tomó como rehén para solucionar un pleito entre nativos; así fue como quedó trabajando en Harberton.
Garibaldi, según el expediente policial era de 1,72 metros, de cutis trigueño, cabello castaño canoso, frente angosta y de estado civil casado.
Entre 1923 y 1932, se incorporó a las filas de la Gendarmería Nacional. Luego, se afincó en el lote 92 de la Reserva Aborigen, ubicada en costa oriental del lago Khami, conjuntamente con las familias de Matías Silcha, Arturo Halimenk o Menelik, Francisco Minkiol, Antonio Young, Alfredo Rupatini y Tinch Jack.
Garibaldi logró notoriedad a partir de ser uno de los integrantes de la expedición que encontró el paso cordillerano que llevó su nombre, que permitió unir por carretera el norte y el sur de la isla. Prestaba servicios como baqueano en Vialidad, donde ponía en práctica los conocimientos del terreno que le habían aportado sus ancestros.
También, alcanzó relevancia su reclamo ante el presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, en 1957, en demanda de respeto a las tierras de la reserva, que se veían amenazadas por la voracidad de algunos estancieros que cercenaban la superficie adjudicada a los nativos por el presidente Marcelo Torcuato de Alvear.
La discriminación sufrida durante gran parte de su vida, le hizo confesar que “me pasé media vida tratando de disimular mi condición de indio, para en esta última convencer a los demás que lo soy ciento por ciento” (op. Cit.).
El 10 de agosto de 1981, la Subprefectura fue llamada para recuperar un cadáver de la playa del río Grande. Había muerto por asfixia y fue reconocido por su hijo Raúl Alberto. La autopsia no pudo precisar más detalles del trágico desenlace.