Turbales: los humedales más vulnerables
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Turbales: los humedales más vulnerables

Los turbales son ecosistemas que contienen materia orgánica muerta, derivada de plantas que se han adaptado a habitar en condiciones de abundante agua y escaso oxígeno y nutrientes. Por éstas características, se considera a los turbales como un tipo de humedal ácido que se encuentra incluido en la Convención sobre Humedales de Importancia Internacional (Ramsar).
28/07/2016
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l origen de éste tipo de humedal, en nuestra región patagónica, se remonta a la última era glacial. Cuando los glaciares empezaron a desaparecer, generaron depresiones o tipo de cubetas topográficas, donde el agua escurrida de la superficie de éstos, de las laderas adyacentes  o de las napas altas formó lagos y lagunas. En el mismo proceso, cuando se retiraron los glaciares, se produjo una acumulación de arcilla, la cual fue conquistada por plantas acuáticas que cuando murieron fueron acumulándose en estos lagos o lagunas, y así se fue disminuyendo la profundidad del agua. Otra característica regional que acompañó el proceso de formación de los turbales y que hace que éstos se mantengan, es el clima templado - frío y húmedo que prevalece durante todo el año.
Los humedales son uno de los ecosistemas más productivos del planeta, ya que brindan tanto beneficios de tipo económico como sociales al hombre. Han sido reconocidos internacionalmente como uno de los mayores almacenamientos de carbono del mundo, que superan al de los bosques.  
Su rol es clave con respecto al mantenimiento de la calidad de agua, ya que funcionan como depuradoras de líquidos y el funcionamiento integral del ciclo hidrológico del ecosistema, por ejemplo previendo inundaciones.
También cumplen un papel fundamental en la mitigación del cambio climático global ya que actúan como sumideros de carbono (Blanco et. al, 2004).
Según Rabassa (2000), las turberas son fuente de información paleoambiental, y en el caso de las turberas de Tierra del Fuego son consideradas prácticamente únicas en el mundo debido a sus características hidrológicas, naturaleza florística y valor como ecosistema.
Las turberas funcionan como bancos de datos, acumulando sedimentos en sus capas y registrando información acerca de las condiciones ambientales, climáticas y ecológicas de la región. Debido a la continua sedimentación, a veces es posible obtener un registro ininterrumpido que, mediante la técnica de Carbono 14, puede ser fijado con gran precisión y confiabilidad. Las cenizas volcánicas, el polen y el carbón proveniente de incendios se acumulan en la turba permitiendo luego conocer qué tipo de vegetación había en la zona, la ocurrencia de erupciones volcánicas y la presencia pasada de poblaciones humanas. También quedan registrados los cambios en el nivel del mar, los cambios climáticos, glaciaciones y paleosuelos.

Distribución mundial y regional

En el mundo existen una gran cantidad de turbales que se encuentran ampliamente distribuidos cubriendo una superficie equivalente al 3% del planeta (aproximadamente cuatro millones de km2). Los turbales representan entre el 50% y el 70% de todos los humedales existentes, y se encuentran distribuidos en todos los continentes, a diferentes latitudes y altitudes, y proveen de funciones vitales para el hombre, a escalas local, regional y global. Asimismo, constituyen uno de los tipos de humedales más vulnerables del planeta.
Desde 1800, la totalidad de turbales ha disminuido entre un 20% y 30%, principalmente a causa de las actividades antrópicas (Joosten y Clarke 2002).
Cerca del 95% de las turberas de Argentina se encuentran en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.  La provincia cuenta con tres grandes ecoregiones: Cordillerana, Ecotono y Estepa Magallánica. En total existen aproximadamente 2.400 Km2 de Turberas.
Según las especies vegetales dominantes en superficie, pueden clasificarse en tres tipos: las de musgos del género Sphagnum, comunes en dichos valles de la isla Grande; las de carpetas de plantas del género Astelia, presentes en la península Mitre (en el extremo oriental de la isla Grande) y en gran parte de la Isla de los Estados, y las de gramíneas del género Carex, encontradas sobre todo en el centro y norte de la isla Grande. Todas ellas de vital importancia
Las turberas de Tierra del Fuego representan la concentración más austral de turbales en el mundo y como resultado de las condiciones climáticas y biogeográficas existentes, poseen especies, asociaciones de especies y tipos de turbales que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. (IMCG 2005).
Como se observa en el mapa, Península Mitre es una magnífica reserva de Turberas, que la provincia debería considerar proteger de algún modo.

Usos y aplicaciones

Las turberas son un recurso natural de apreciable valor económico. Son utilizadas como espacios recreativos y para actividades turísticas, siendo las formas que conservan su valor ambiental, si son manejadas adecuadamente.
Por otro lado, se realiza la extracción de la turba, proceso que requiere contemplar su drenaje natural, provocando una interrupción en sus funciones y la pérdida de los servicios ambientales que ofrece.
A partir del siglo XII, mayormente en Europa, la turba fue utilizada como combustible de bajo poder calórico. Desde 1930, debido a sus propiedades, se la utilizó como sustrato de cultivos hortícolas intensivos bajo cubierta.
Asimismo existen otros usos de la turba como por ejemplo: como absorbente de aceites industriales y de derrames de hidrocarburos, cama para cultivar hongos, como base sólida para inoculantes de leguminosas, cultivo de orquídeas, para manejo de acuarios, fuente de información fósil, entre otros.
En Argentina, la turba de Sphagnum se usa principalmente en la formulación de sustratos, utilizado para diversos cultivos como por ejemplo horticultura intensiva, floricultura, roturaciones, hidroponia, entre otras (Blanco et. al, 2004).
También es utilizada como cobertura y mejorador de suelos, y como materia orgánica en cámaras para el cultivo industrial de hongos, especialmente en la producción de champiñones. Además, protege al suelo de los cambios bruscos de temperatura evitando los daños generados por las heladas.
Sin embargo, existen formas de uso de suelo que causan la pérdida de las turbas, a pesar de ser consideradas como recursos no renovables.
Según Blanco et. al (2004), las causas antropogénicas de pérdida de turberas en regiones no tropicales con sus respectivos porcentajes son: Agricultura (50%), Forestación (30%), Extracción de Turba (10%),  Urbanización (5%), Inundación (3%) y Pérdidas indirectas (erosión, cobertura) (1%).

Legislación vigente

En los últimos años, se ha notado un aumento en el reconocimiento internacional de conservar los ambientes de turbales, principalmente por una serie de encuentros realizados como por ejemplo, la Convención sobre los Humedales o de Ramsar, el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y otros instrumentos y acuerdos internacionales.
La Convención de Ramsar es un tratado intergubernamental relativo a la conservación y el uso racional de los humedales, aprobado el 2 de febrero de 1971 en la ciudad iraní de Ramsar, de la que la Argentina es signataria desde 1992.
Su misión es “la conservación y el uso racional de todos los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”. Según la Convención de Ramsar “son humedales las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros” (Artículo 1.1).
El compromiso fundamental de las Partes Contratantes de Ramsar consiste en identificar humedales adecuados e incluirlos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, más conocida como la Lista de Sitios Ramsar. Entre otras funciones, la Convención ayuda a las Partes Contratantes a designar como sitios Ramsar sus humedales más importantes y a adoptar las medidas necesarias para manejarlos de manera eficaz, manteniendo sus características ecológicas.
Para designar un sitio Ramsar se debe cumplir con los Criterios para la identificación de Humedales de Importancia Internacional. Por ejemplo, el primer criterio se refiere a los sitios que contienen tipos de humedales representativos, raros o únicos, y los otros ocho abarcan los sitios de importancia internacional para la conservación de la diversidad biológica. Estos criterios dan mayor importancia al mantenimiento de la biodiversidad.
En la actualidad, la Lista de Ramsar es la red más extensa de áreas protegidas del mundo. Existen más de 2.200 sitios Ramsar que abarcan más de 2,1 millones de kilómetros cuadrados en los territorios de las 169 Partes Contratantes de Ramsar en todo el mundo.
En la Provincia de Tierra del Fuego, se encuentran dos Sitios Ramsar, el Glaciar Vicinguerra y turberas asociadas (constituyéndose el 19° Sitio Ramsar del país, fundamental para la regulación de la cuenca del Arroyo Grande, fuente de agua potable de la ciudad de Ushuaia.), y la Reserva Provincial Costa Atlántica, cuya autoridad responsable del manejo de cada sitio es la Secretaría de Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la Provincia.
A escala nacional, la normativa que regula la extracción de turberas, en particular aquellas con profundidades mayores al metro, es el Código de Minería (2000; actual Ley Nº 24.498), creado en 1887 y modificado en 1917, 1980, 1993 y 1995.  En cuanto a los aspectos ambientales de la actividad, se encuentran pautados en el artículo 282 del mismo Código: “Protección Ambiental para la Actividad Minera”.
Cabe destacar que el Código considera que la totalidad de las minas son bienes privados del estado nacional o de las provincias y que el mismo estado no puede ni explotar ni disponer, por lo tanto se otorga la propiedad particular de las minas en forma de concesión legal. Una mina se concede por tiempo ilimitado (Blanco et. al, 2004).
Asimismo, establece categorías de minerales, las turberas pertenecen a la segunda categoría junto con las salinas y salitres, grupo de minerales concesibles preferentemente al dueño del suelo.
Las dependencias del Gobierno Provincial solicitan la formulación de un “Informe de Impacto Ambiental para la etapa de Explotación” dada la particularidad de los yacimientos de turba que requieren prácticas mínimas de prospección y exploración. Posteriormente, la autoridad de aplicación evalúa dicho Informe y procede, según corresponda, a su desaprobación o a su aprobación a través de una Declaración de Impacto Ambiental para cada una de las etapas del proyecto.
Además, se tiene en cuenta la presentación de un Plan de Manejo Ambiental que debe contener, según corresponda, las medidas y acciones de prevención, mitigación, rehabilitación, restauración o recomposición del medio alterado.
Asimismo, a escala nacional se destaca el primer antecedente en cuanto a conservación de turbales en Tierra del Fuego, establecido por la  Ley Nacional Nº 15.554/1960 del Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTDF). Uno de los fundamentos para la creación de dicho Parque fue la conservación de una muestra representativa de los bosques subantárticos correspondientes al sector más austral del Distrito Biogeográfico Magallánico.
En su Plan de Manejo, se plantea como objetivo específico, la conservación de comunidades vegetales de distribución restringida en nuestro país; entre ellas las turberas de musgo del género Sphagnum (Administración de Parques Nacionales 2003).
Aunque las turberas se encuentren en otras áreas protegidas del país, ninguna llega a alcanzar la magnitud que tienen aquellas ubicadas en el PNTDF.
Por otro lado, se encuentra en proyecto la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos para la Protección y Uso Sustentable de Humedales, tarea pendiente para conservar este recurso tan valioso.
A nivel provincial, las turberas de Tierra del Fuego están comprendidas tanto en el sistema nacional como en el sistema provincial de áreas protegidas .
Con respecto a normativa vigente, se encuentra la Resolución N° 401/2011, la cual aprueba los criterios de Ordenamiento y Zonificación de Turberas de la Provincia.
En cuanto a la legislación vigente en la Ciudad de Ushuaia, se encuentra la Ordenanza N° 3123/2006, la cual declara Reserva Ambiental, para su conservación y protección como Patrimonio Histórico y Cultural y con destino a un uso predominantemente turístico, a los depósitos de minerales de segunda categoría definidos como turberas (identificados catastralmente en dicha normativa).  

Conclusión

Teniendo en cuenta lo calculado por Rabassa et al. (1996), el 95% de las turberas del país se encuentran en la Isla Grande de Tierra del Fuego, razón por la cual las acciones para su conservación en la isla son de vital importancia. Asimismo, a nivel nacional se requiere la sanción de una Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección y Uso Sustentable de Humedales. Así como también la provincia necesita, contar con instrumentos que protejan a las zonas donde se concentran estos valiosos humedales.
A través de los suplementos de ecología publicados mensualmente en el Diario del Fin del Mundo, junto a la Asociación Manekenk se busca informar sobre temáticas ambientales, con el objetivo de sensibilizar y concientizar a la sociedad fueguina sobre la importancia de la conservación del ambiente y las formas existentes para protegerlo.

Bibliografía  

  • Administración de Parques Nacionales (2003). Plan de Manejo del Parque Nacional Tierra del Fuego (Documento Preliminar). APN-Delegación Regional Patagonia. Ushuaia, Argentina.
  • Blanco, D. E. y V. M. de la Balze (2004). Los Turbales de la Patagonia: Bases para su inventario y la conservación de su biodiversidad. Publicación No. 19. Wetlands International. Buenos Aires, Argentina.
  • Ciencia Hoy (2016) - Link: http://cienciahoy.org.ar/ (Fecha de consulta: 25/07/2016)
  • Convenio RAMSAR (2016) - Link: http://www.ramsar.org/ (Fecha de consulta: 25/07/2016)
  • Daleviaja.com (2016) Link: http://daleviaja.com/un-tesoro-en-la-montana-el-glaciar-vinciguerra-y-su-cueva/ (Fecha de consulta: 25/08/2016)
  • IMCG - International Mire Conservation Group (2005). Declaración de Ushuaia. Ushuaia.
  • Iturraspe R. (2008). Las turberas como componentes ambientales. Presentación del taller hacia una estrategia para el uso racional de las turberas de Tierra del Fuego.
  • Joosten, H. y D. Clarke. 2002. Wise use of mires and peatlands. Background and principles including a framework for decision-making. International Mire Conservation Group and International Peat Society. Finland.
  • Rabassa, J., A. Coronato y C. Roig (1996) The Peat Bogs of Tierra del Fuego, Argentina. En Lappalainen, E. (ed.): Global Peat Resources: 261-266. International Peat Society Publisher.
  • Rabassa, J. 2000. Las turberas como fuente de información paleoambiental. En Coronato, A. y C. Roig (eds.): Memorias del Curso-taller Conservación de ecosistemas a nivel mundial, con énfasis en las turberas de Tierra del Fuego: 69-79. Ushuaia, Argentina
  • Sitios RAMSAR (2016)- Link: http://www.ramsar.org/es/sitios-pa%C3%ADses/los-sitios-ramsar (Fecha de consulta: 24/07/2016)
Autor : Antonelli, Ana Carolina y Niño de Guzmán, Claudia
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