El antiguo poblador Van Aken recuerda a los niños selknam
EL 12 DE NOVIEMBRE DE 1993

El antiguo poblador Van Aken recuerda a los niños selknam

12/11/2021
E

n la edición de este día, el diario Tiempo Fueguino publica un suplemento dedicado al centenario de la Misión Salesiana, donde Héctor Van Aken recuerda sus vínculos con los niños de la misión.
“En el año 35, yo tenía 15 años, apareció una norma que obligaba a cerrar los negocios los días domingo. A partir de entonces se supo en qué día se vivía, antes todos los días eran iguales. Los domingos, mi papá me permitía ir a la misión en un autito que él tenía y ahí jugábamos a la pelota con ocho indiecitos que quedaban. Eran introvertidos, pero disfrutaban mucho jugando”.
Luego, recordó con tristeza que muchos domingos se encontraba con que algún chico no venía a jugar y, al indagar la causa de su ausencia, le respondían que estaba muy enfermo o había fallecido.
Al ser consultado sobre la desaparición de los pueblos originarios fueguinos, respondió que “las matanzas fueron a fines del siglo pasado, cuando el gobierno nacional vendió las primeras tierras. Pero el criminal más grande fueron las enfermedades por el contacto con el blanco, los indios no tenían defensas. En el año 32 o 33, la familia Azocar desapareció en poco tiempo, eran 21 y la tuberculosis, el tifus los mató a todos”.
Van Aken consideró que “en general, se tenía un gran aprecio por el indio. En la estancia Viamonte los indios eran los principales trabajadores. Ellos arriaron las ovejas desde Ushuaia. Allí trabajaban yaganes y onas, cada uno hablaba su idioma, los primeros en inglés y los segundos en castellano (de acuerdo a los misioneros que los trataron), se trataban bien entre ellos”. Para entonces, “había que contratar indios para encontrar los pasos a la altura del lago Fagnano, solo ellos lo conocían”.
Recordó que “antes que llegaran las familias de blancos, había muchos hombres solteros que se casaban con indias (…) Los matrimonios entre blancos e indias perduraban, no tanto entre indios. Un señor que era oriundo de Malvinas, de apellido Sterling, se enamoró de la india María, que estaba casada con el indio Carnaval (así llamado por el sombrero de alas anchas que usaba). Sterling no vivía tranquilo, porque pensaba que se le iba a aparecer el indio en cualquier momento y practicaba tiro al blanco por las dudas. Pero el indio venía por el pueblo, tomaba unas copitas, se juntaba con algunos amigos y se volvía a su trabajo en el campo. Sterling se quedó tranquilo” (op.cit.).

Autor : Bernardo Veksler
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