i bien el cartel más moderno de Ushuaia, que está ubicado en la intersección de la pasarela Luis Pedro Fique y la avenida Jorge Garramuño, pasó a ser uno de los más visitados por los turistas junto con el cartel ‘Ushuaia Fin del Mundo’ una obra de arte de Elsa Zaparart emplazada en la costanera, cerca de los puestos de venta de tickets para los catamaranes, hubo uno, que fue el primero que tuvo la capital fueguina a partir de la provincialización de Tierra del Fuego.
Creado por Daniel Zavala, estaba ubicado en la Plaza Cívica (Maipú y Roca) y pasó a reemplazar al antiguo cartel que estaba instalado en el mismo lugar pero que hacía referencia al Territorio.
En diálogo con FM Ushuaia, su artífice recordó que lo hizo a pedido de la entonces empresa Aurora y del incipiente Gobierno provincial ya que fue instalado en la década de los noventa, más precisamente en 1991, año de la provincialización de Tierra del Fuego.
“Estaba ubicado en el mismo lugar de la Plaza Cívica donde estaba el anterior, que era el cartel del territorio ya que todavía no éramos provincia. Se respetaban los mismos símbolos que estaban en ese momento. Era muy emblemático porque todavía no estaba pavimentada la ruta, todo era ripio y se venía desde el norte y era el cartel emblemático que teníamos en ese tiempo como territorio y estaba a la salida de la gente que ingresaba por barco. Era Tierra del Fuego, la Antártida y las Islas, respetando el pingüino que tenía un cartel que decía Ushuaia”, contó.
Zavala pintó y diseñó el cartel que reemplazó al que decía territorio y nombró a la provincia como tal. Lo hizo sobre una chapa que no era común dado que tenía una base de pintura blanca y estaba horneada a fin de que la pintura permaneciera a la intemperie y ante las inclemencias climáticas. “Justamente tenía esa protección para que durara mucho tiempo”, destacó su realizador que pintó el cartel con pincel y una pintura especial que se adhería a la base horneada y que a los pies del pingüino plasmado en su obra estampó su firma y el año de realización.
Consultado sobre si su obra requirió algún proceso de restauración a través de los años, Zavala indicó que nunca lo llamaron para restaurarlo. “La base, que estaba amurada al piso, era de hierro y se mantenía o se pintaba de negro, no tenía inconvenientes de restauración”, expresó.
Actualmente, en su lugar, hay dos carteles, uno que indica la distancia entre Ushuaia y Buenos Aires y entre Ushuaia y La Quiaca, y otro que indica los kilómetros entre la capital fueguina y Malvinas.
Sin embargo, aunque el antiguo cartel ya no está, fue durante muchos años el único cartel de bienvenida de Ushuaia con el que se fotografiaban tanto fueguinos como visitantes y ha quedado inmortalizado en miles de postales constituyendo un ícono del mobiliario urbano.