n el Día Mundial de la Diabetes, celebrado el 14 de noviembre, profesionales de la salud y pacientes compartieron sus perspectivas en Ushuaia sobre el manejo de esta condición.
La Dra. Marisa Lucchesi, especialista en Endocrinología, relató las actividades organizadas para la comunidad. “Este año empezamos la semana trabajando y festejando en Tolhuin. Hicimos una jornada de educación para el día martes y el viernes continuamos en Ushuaia, en el Club de Leones, donde repetimos la dinámica del año pasado, con distintas mesas de trabajo”, señaló en FM Ushuaia.
En estas jornadas se hizo hincapié en la educación alimentaria. “Este año nos centramos en rotulado alimentario, que ahora los alimentos vienen con los sellos, las chicas trabajaron rotulado alimentario y conteo de carbohidratos. Es saber cuánta insulina o qué corrección necesita un paciente según lo que come. Ahora ya no estamos limitando, no decimos tanto no como antes, sino de que estamos habilitando a los pacientes a una dieta más amplia”.
La tecnología de monitoreo continuo de glucosa, conocida como sensores, ocupó un lugar central en su intervención. Lucchesi los describió como “un botón que tiene el paciente, lo colocamos en el brazo, está conectado al celular por bluetooth y le manda permanentemente cada un minuto, la información de la glucosa. Y además permite una alarma que le avisa si el azúcar sube o baja”.
Esta herramienta, explicó, también permite el monitoreo remoto: “Puede estar conectado al celular de un familiar y a una pantalla, por ejemplo, en este caso, en mi caso, yo desde mi casa puedo mirar, por ejemplo, cuando algún paciente me avisa y me dice ‘no estoy bien, se me sube el azúcar’. Entonces yo entro a mi pantalla y lo veo”. Resaltó la ventaja sobre los métodos tradicionales: “Un sensor que dura 14 días vale 131 mil pesos y queda una información continua. Además, también hay que tener en cuenta que las manos las necesitamos todo el día. Yo no le puedo pedir a un paciente que se pinche ocho veces por día, como es lo que yo necesitaría”.
El legislador Federico Sciurano, paciente diabético desde hace 30 años, corroboró el impacto positivo de esta tecnología en su vida. “Ha sido un punto de inflexión en la vida de los diabéticos”, aseguró, distinguiendo entre las generaciones del dispositivo. “Después vino la nueva generación, la clase 2, que vale casi lo mismo pero que tiene un nivel de tecnología que no solamente permite a tu médico saber cuál es tu evolución de glucemia, sino que el gran avance tecnológico que es espectacular tiene que ver con las alarmas”.
Compartió en tal sentido su experiencia personal: “A mí a veces me cuesta un poco la noche, esto de cuando te vas a dormir perdés la sensibilidad. Estoy usando las alarmas, que te suena por ahí a la madrugada, pero te permite despertarte, comer algo y seguir durmiendo. Para mí ha sido un cambio en mi vida cotidiana con la diabetes, un cambio extraordinario”.
Sciurano también rememoró los síntomas que precedieron a su diagnóstico. “En un momento determinado de mi vida empecé a sentir algunos síntomas muy contundentes, pérdida de peso, sed excesiva, hacía mucho pis, orinaba mucho. Cuando vos orinás mucho perdés minerales, entonces me empezaba a acalambrar y no entendía por qué”. Tras la confirmación médica, que derivó en su internación, encontró en el deporte una motivación fundamental para su recuperación. “Tomé la decisión de que yo quería continuar con mi vida, entendía lo que me estaba pasando, pero mi decisión fue que yo, más allá de mi enfermedad, quería llevar mi vida lo más parecida posible a lo que había tenido hasta ese momento, y el deporte fue un enorme incentivo”. Subrayó que el compromiso con el control es también con el entorno familiar.
Desde el punto de vista clínico, la Dra. Lucchesi explicó los beneficios fisiológicos de la actividad física. “La insulina es un anabólico, una hormona que permite que los alimentos se asimilen y formen masa muscular. El diabético cuando le falta insulina se adelgaza y pierde las masas musculares, por eso está cansado, débil, irritable, agotado”. Por ello, recalcó que “el paciente que hace deporte tiene menos lesiones en retina, en riñón, le baja la presión, regula mejor la glucemia, todas las complicaciones cardiovasculares disminuyen y además es un paciente que generalmente a través del deporte socializa y se siente igual a los pares”. En este contexto, destacó el valor del testimonio de personas como Sciurano para otros pacientes: “Él es una imagen para los chicos, los chicos que tienen diabetes de pronto no saben, no entienden su vida hacia el futuro, entonces ver algunas personas que pueden llevar su vida adelante (…) le sirve muchísimo a los chicos y a los adultos también”.