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Este día, parte de Buenos Aires el
transporte ‘1° de Mayo’ trasladando
a catorce presos que habían aceptado
cumplir su condena en Tierra del Fuego.
Once días después, zarpa el transporte
‘Ushuaia’ con diez mujeres y tres
“penados de la Penitenciaría para ser
ocupados en la colonia de reincidentes
que se está formando en Ushuaia
y en la cual se establecerá un taller de
mecánica, de carpintería de obra blanca
y de ribera, además del aserradero
que desde algún tiempo trabaja” (J. C.
García Basalo. La colonización Penal de
Tierra del Fuego).
Esta medida fue fruto de la campaña
desarrollada por el gobernador
Pedro Godoy para la radicación de pobladores.
Para entonces, en la isla “los
hombres mayores de catorce años eran
74 y las mujeres 21”, sin contar a los
nativos (Jorge Castelli y Patricia Halvorsen.
Esas Mujeres).
El 3 de febrero llega el buque que
trasladaba a las mujeres. “Descienden y
caminan en fila hacia Bahía Golondrina,
donde cumplirán sus condenas”. Godoy
se entusiasmó y declaró al diario La Nación
que “toda esa gente puede ser utilizada
con bastante provecho en aquellas
apartadas costas; sólo le preocupa esta
dificultad, con la cual tropezará: la falta
de ropa para las mujeres que van y
que vayan después” y tuvo esperanzas
que “alguna sociedad de beneficencia”
mande “algunas ropas”.
Días después, el doctor Adán Zavalla
sostuvo ante el mismo medio que
“las mujeres que llevó el gobernador
de Tierra del Fuego no la pasan muy
bien en aquellas apartadas regiones,
pues la ropa es sumamente escasa y
los vicios que las dominan las hacen
inhábiles para ocuparlas con éxito”.
Uno de los vicios a los que probablemente
se refería Zavalla era el alcoholismo.
Esa presunción se confirma
en el edicto promulgado ese mes, por
el cual se prohíbe a cualquier persona
facilitar bebidas alcohólicas tanto “a
los presos como a las presas”. Como
consecuencia de esa norma, el “comerciante
Casimiro Rodríguez” fue
puesto “a disposición del juez Alfredo
Gomensoro” por infringir el edicto y
“Luis Fique y Juan Musso, son multados
ese año por la misma infracción.
El comisario (Ramón Lucio) Cortés
escribe varias veces al gobernador,
preocupado por la alimentación y
vestimenta de los presos, pero la inquietud
significativa es el alcohol y, en
septiembre de ese mismo año, motiva
un nuevo edicto que establece horario
de cierre para los comercios de la localidad”
(L. Castelli y P. Halvorsen).