a Municipalidad de Ushuaia inició una reorganización integral de su estructura política y operativa, con reducción de cargos, revisión de programas y reconfiguración de funciones. La nueva jefa de Gabinete, Yesica Garay, sostuvo que los cambios apuntan a optimizar la gestión en el corto plazo y responder a una demanda social de eficiencia estatal. “Viene una reorganización, no solamente de la estructura del gabinete, sino también del funcionamiento de la municipalidad”, afirmó.
Según detalló, esa reorganización eliminará superposiciones de tareas y reducirá la cantidad de funcionarios. “No puede haber tres secretarías distintas para un mismo eje; tiene que haber una que contenga efectivamente todas las áreas”, señaló. La iniciativa fue habilitada por el Concejo Deliberante, que autorizó al Ejecutivo a realizar modificaciones durante los primeros 90 días del año.
“Tenemos muy poco tiempo para los cambios que necesitamos hacer en el transcurso de los 30, 90 días”, remarcó. El plazo corresponde a la autorización otorgada por el Concejo Deliberante para reestructurar la planta política del Ejecutivo. “Nuestra idea es hacerlo lo antes posible”, afirmó, y estimó que el proceso podría estar avanzado en los próximos 30 días.
Garay subrayó que esta transformación no será impuesta por una sola persona. “Ni el razonamiento ni las definiciones son de una sola persona, sino que es un trabajo en equipo, un trabajo colectivo”, indicó. En ese marco, reconoció que algunas decisiones no serán bien recibidas. “Cuando se toman decisiones muy complejas, no todo el mundo va a estar contento, pero las decisiones son necesarias”, sostuvo.
También planteó un enfoque operativo y centrado en la gestión cotidiana. “El perfil va a ser 100% abocado a la gestión”, afirmó, y anticipó que algunas áreas hoy dentro de la Secretaría de Gobierno pasarán a depender de la Jefatura. Si bien no confirmó nuevos nombres ni fusiones, aclaró que los cambios se anunciarán una vez que esté finalizado el cambio total de la estructura orgánica.
Al referirse al impacto interno de las modificaciones, Garay marcó una diferencia entre rol político y función administrativa. “Cuando confundimos que pasamos a ser empleados en vez de servidores públicos, claramente tenemos un problema”, advirtió. Para ella, asumir responsabilidades en la función pública “no es un derecho adquirido”, sino un compromiso con objetivos colectivos.
Finalmente, reafirmó su pertenencia al espacio que lidera Vuoto. “Seguimos siendo parte de este proyecto político”, concluyó.