n medio de un clima de fuerte confrontación política y discursiva, un informe de la Fundación Innovación Fueguina (FINNOVA) salió a contradecir con datos concretos las afirmaciones del ministro de Economía de la Nación, Luis “Toto” Caputo, quien asoció a las provincias opositoras con altos niveles de presión tributaria y bajo desempeño económico.
La polémica se desató luego de que el titular del Palacio de Hacienda publicó en las últimas horas en su cuenta de X una frase que rápidamente se viralizó: “Oh casualidad, las provincias gobernadas por kirchneristas son las que más impuestos cobran y a las que peor les va”. En contraposición a esa generalización, el estudio titulado “Análisis de la Evolución y el Impacto del Sistema Tributario en Tierra del Fuego” aporta evidencia empírica que desarma ese planteo, al menos en el caso de la provincia más austral del país.
En primer término, el informe pone el foco en el Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB), el tributo más relevante para las finanzas provinciales. Allí, FINNOVA demuestra que Tierra del Fuego posee la alícuota efectiva promedio más baja de toda la Argentina. Según la serie analizada, la tasa fueguina muestra una tendencia decreciente casi ininterrumpida desde 2017, cuando se ubicaba en el 2,46%, hasta alcanzar el 1,86% en 2023, el valor más bajo entre las 24 jurisdicciones.
En contraste, a nivel nacional la evolución fue muy distinta. Tras una baja inicial, el promedio de las alícuotas efectivas provinciales volvió a incrementarse y se ubicó en el 3,05% para 2024. Incluso dentro de la Patagonia, todas las provincias presentan tasas superiores a la fueguina, lo que refuerza la singularidad del esquema tributario local.
A su vez, el informe destaca un dato que rompe con una de las premisas centrales del discurso del ministro Caputo. Tierra del Fuego es el segundo distrito con mayor Producto Bruto Geográfico (PBG) per cápita del país y, al mismo tiempo, el que aplica la menor alícuota de Ingresos Brutos. Mientras que en el resto de la Argentina se observa una leve correlación entre mayor riqueza y mayor presión impositiva, la provincia aparece como una excepción absoluta a esa regla.
Por otra parte, FINNOVA analiza la dependencia de las provincias respecto del IIBB, un impuesto duramente cuestionado por economistas de distintas corrientes debido a su “efecto cascada”, que encarece los costos y distorsiona la producción. En este punto, los números vuelven a jugar a favor de Tierra del Fuego: mientras que el promedio nacional alcanzó en 2024 el 82% de la recaudación propia, la provincia redujo sostenidamente su dependencia desde 2017 y cerró el último año con un 51%, posicionándose como la menos dependiente de este tributo en todo el país.
Asimismo, el estudio aborda la evolución de la presión fiscal provincial medida como recaudación propia en relación con el PBG. Allí se identifican dos etapas claras: una fase de descenso entre 2005 y 2012, donde la presión cayó del 13,6% al 9,3%, y una etapa de crecimiento entre 2013 y 2023, que llevó el indicador al 13,2%, con un pico del 16,6% en 2022.
Sin embargo, lejos de atribuir este aumento a un incremento indiscriminado de impuestos, el informe contextualiza el fenómeno. Según explica FINNOVA, el crecimiento reciente se dio en un escenario marcado por la pospandemia, la aceleración inflacionaria y, fundamentalmente, por la decisión de la provincia de hacerse cargo de programas y responsabilidades abandonadas por el Estado Nacional, como el FONID docente, parte de los subsidios al gas y el Plan Sumar, entre otros.
En este sentido, el trabajo de la fundación actúa como un contrapeso técnico frente a un discurso político que simplifica la realidad fiscal de provincias como Tierra del Fuego. Lejos de la caricatura de una jurisdicción “kirchnerista” ahogada en impuestos y con mala performance económica, los datos oficiales muestran que Tierra del Fuego combina baja presión tributaria provincial, menor dependencia del impuesto más distorsivo y altos niveles de riqueza per cápita.
En definitiva, el informe de FINNOVA no sólo contradice las afirmaciones del ministro Caputo, sino que también reabre el debate sobre el uso político de la comunicación de los principales referentes políticos del gobierno nacional en relación a Tierra del Fuego, una de las pocas provincias que no adhieren a los lineamientos libertarios plasmados en la ley de presupuesto de desfinanciamiento de los programas para personas con discapacidad y de sostenimiento de las universidades públicas nacionales. De igual manera, cuando Tierra del Fuego tampoco acompaña el proyecto de Reforma Laboral, Inocencia Fiscal, Compromiso Nacional por la Estabilidad Fiscal y Monetaria y las modificaciones a la ley de Glaciares.