l comercio minorista pyme logró cerrar 2025 con un crecimiento anual del 2,5%, un resultado que, a simple vista, marca una recuperación frente al fuerte retroceso del año anterior. No obstante, detrás del dato agregado se esconde una dinámica desigual, en la que el impulso inicial del año convivió con una segunda mitad marcada por la caída del consumo y la prudencia de los hogares.
Según el relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la mejora anual se explica casi exclusivamente por el desempeño de los primeros meses de 2025. En ese período, las ventas mostraron subas significativas: 25,5% en enero, 24% en febrero, 10,5% en marzo y 3,7% en abril, cifras que permitieron compensar, al menos parcialmente, el deterioro posterior.
Sin embargo, a partir de mayo el escenario comenzó a cambiar. El crecimiento interanual se interrumpió y dio paso a una secuencia de retrocesos que, al cierre de diciembre, ya acumulaba ocho meses consecutivos. En el último mes del año, las ventas minoristas pyme cayeron 5,2% interanual a precios constantes, confirmando la debilidad del consumo en la segunda mitad del calendario.
Aun así, diciembre ofreció un respiro puntual. En la comparación mensual desestacionalizada, el Índice de Ventas Minoristas Pymes mostró un aumento del 5,2% frente a noviembre. Desde CAME explicaron que este repunte respondió principalmente a las fiestas de fin de año y al cobro del aguinaldo, aunque advirtieron que no alcanzó para revertir la caída estructural del consumo.
“El consumo se mantuvo retraído y estrictamente racional”, señalaron desde la entidad, al tiempo que remarcaron que las familias priorizaron ofertas y gastos esenciales ante la persistente falta de poder adquisitivo. En ese contexto, el alivio de diciembre funcionó más como un sostén financiero coyuntural que como una señal de reactivación sostenida.
El análisis por rubros refuerza esa lectura. Seis de los siete sectores relevados cerraron diciembre con caídas interanuales, lo que confirma la tendencia recesiva del tramo final del año. Las bajas más pronunciadas se registraron en bazar y decoración (-15%), perfumería (-9,8%) y textil e indumentaria (-8,5%). La única excepción fue ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que mostró una leve suba del 0,8%.
Al observar el desempeño anual, algunos rubros lograron cerrar 2025 en terreno positivo, pese al mal cierre de año. Alimentos y bebidas acumularon una suba del 3,9%, farmacia creció 5,7%, perfumería también avanzó 5,7% y ferretería alcanzó un incremento del 2,9%. En contraste, textil e indumentaria finalizó el año con una caída acumulada del 0,9%, tras haber sido el único sector que creció en 2024.
En cuanto a la situación general de los comercios, el relevamiento de CAME mostró un panorama mixto. El 55% de los comerciantes describió un escenario de estabilidad interanual, mientras que el 27,6% reportó un empeoramiento de sus condiciones. Si bien este último dato sigue siendo negativo, representa una mejora relativa frente al 37% que manifestaba deterioro en noviembre.
De cara a 2026, el sector transita una etapa de expectativas moderadas. Desde la entidad señalaron que predomina una “cautela optimista”: aunque la mayoría de los comerciantes proyecta una mejora económica, la inversión continúa frenada por los altos costos y la baja rentabilidad.
Así, el desafío para el comercio pyme será transformar el impulso inicial que dejó el comienzo de 2025 y el alivio estacional de diciembre en una reactivación genuina y sostenida de la demanda, capaz de sostener el crecimiento más allá de los vaivenes del calendario.