l Eternauta ya está en Ushuaia y se viene la 2 temporada. No llegó Netflix ni el rodaje: llegaron antes los restos. Autos sin ruedas, carrocerías abiertas, fierros oxidados ocupando veredas y esquinas como si fueran parte del guion.
La ciudad parece haber entendido que para una segunda temporada postapocalíptica no hace falta escenografía: alcanza con no levantar nada. La chatarra se acumula con una disciplina admirable, como si hubiera un plan secreto de dirección de arte.
Cada vehículo abandonado suma clima, cada óxido aporta realismo. No es abandono ni desidia: es estrategia, no nos confundamos. Ushuaia no limpia la vía pública, la militariza: tanta chatarra no es basura, son barricadas preventivas contra los alienígenas que seguramente vendrán.