n joven quedó inconsciente tras una golpiza a la salida de un boliche en el sector del Náutico. El episodio remite, inevitablemente, a la violencia grupal que ya dejó una tragedia imborrable en el país.
La escena estremece: un muchacho tendido en el suelo, inmóvil, mientras alrededor se arremolina un grupo de jóvenes y efectivos policiales intentan intervenir. Ocurrió en la madrugada del fin de semana, a la salida del local bailable. La pelea involucró a varios jóvenes y terminó con uno de ellos desmayado tras recibir golpes de puño y patadas incluso cuando ya estaba indefenso.
Las imágenes y testimonios remiten, con inevitable inquietud, al antecedente de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes en Villa Gesell en 2020 por un grupo de rugbiers, un caso que marcó un antes y un después en la discusión sobre la violencia grupal nocturna.
Sin establecer equivalencias apresuradas, el episodio en Ushuaia enciende una señal de alarma sobre dinámicas de agresión colectiva que, en cuestión de segundos, pueden tener consecuencias irreversibles.