epresentantes de la Provincia participaron de una misión técnica en el marco del proyecto binacional “Zona Austral Resiliente”, una iniciativa orientada a fortalecer las capacidades de prevención, preparación y respuesta ante emergencias sísmicas y tsunamis en el extremo sur.
El programa fue seleccionado entre los siete proyectos aprobados en la Convocatoria de Cooperación Descentralizada Argentina–Chile 2025, impulsada por la Dirección Nacional de Cooperación Internacional de la Cancillería argentina y la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo. La iniciativa busca consolidar una agenda común frente a amenazas naturales que no reconocen fronteras y que impactan directamente en ambos lados de la cordillera, y avanzar en una agenda estratégica que combina cooperación internacional, respaldo científico y fortalecimiento institucional para enfrentar de manera coordinada uno de los principales desafíos naturales de la región austral.
La misión contó con la participación de equipos técnicos de la Secretaría de Protección Civil de Tierra del Fuego, del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) de la Región de Magallanes y de la Secretaría de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales. Más de 60 integrantes del sistema chileno de emergencias participaron de una jornada de trabajo intensivo centrada en el intercambio de experiencias, la revisión de protocolos y la articulación operativa.
El secretario de Protección Civil, Pedro Franco, sostuvo que la coordinación binacional permite armonizar criterios y anticipar escenarios en una región donde la actividad tectónica forma parte de su dinámica natural.
Tras la difusión de estudios realizados tanto en Chile como en Argentina que dan cuenta del proceso de acumulación de energía que se está dando en un sector de la falla Magallanes–Fagnano, Cecilia Bollini, doctora en Geofísica y coordinadora de la Red Sismológica de Tierra del Fuego de la Estación Astronómica Río Grande, explicó que actualmente la red provincial de monitoreo sísmico cuenta con tres estaciones ubicadas en Bahía Torito, Estancia Despedida y en el predio de las Termas de Río Valdez, desde las que se realiza un seguimiento permanente de la actividad sísmica en la isla.
La especialista remarcó que la región es físicamente activa y que existe una sismicidad continua de baja magnitud, generalmente imperceptible para la población. No obstante, recordó antecedentes históricos de gran magnitud, como el terremoto de 1949, estimado en 7.7, y otros eventos registrados en el siglo XIX.
Bollini explicó que si bien se sabe que en el futuro habrá nuevos sismos de gran escala, no es posible predecir con precisión cuándo ocurrirán. “Los procesos que dan lugar a los terremotos suceden a gran profundidad, donde no tenemos acceso directo ni tecnología para medir el esfuerzo acumulado”, señaló. Por ello, insistió en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir impactos y evitar que un evento natural se convierta en catástrofe.
En la misma línea, Pedro Franco, desde el área de Protección Civil de la Provincia se llamó a mantener la calma ante la información que circula en medios y enfatizó que, más que preocuparse, es necesario ocuparse mediante capacitación, protocolos claros y participación comunitaria.