sfuerzo. Perseverancia. Compromiso. El vikingo Omar Lorenzo, fueguino por adopción, hizo historia para la Argentina este fin de semana en los Juegos Paralimpicos de Milano-Cortina 2026.
De la mano de su entrenadora María Giró, completó las dos pruebas del Biatlón Adaptado -sentado- y sentó un precedente inédito en materia olímpica para nuestro país, que nunca antes había tenido presencia en esta modalidad.
Para los que no lo conocen, Omar es porteño. Nació en Palermo hace 46 años, un 13 de diciembre de 1979 y estudió periodismo. Su primer contacto con la nieve fue recién en el viaje de egresados del Colegio EMEM N° 7. Y no mucho más.
Cuando decidió venirse a vivir a Tierra del Fuego comenzó a trabajar en una distribuidora y ahí conoció a Maria (Giró), ex-atleta olímpica, entrenadora de esquí y dueña de Tierra Mayor, el primer Centro Invernal de la provincia.
Esa tarde, hace ya 6 años, empezó un nuevo desafío que tocó su punto cumbre este fin de semana en Italia, escribiendo la historia del deporte argentino.
El pasado es así. A los 4 años, Omar se intoxicó por culpa de una empresa que hacía desinfecciones para cucarachas en el edificio donde vivía. El veneno trucho le afectó el sistema nervioso y le produjo una paraparesia, una disminución de la fuerza muscular en las piernas. En la actualidad se traslada con bastones canadienses. Pero siempre hay una nueva oportunidad.
Entrenó, se preparó, lo soñó y lo cumplió. No termina acá, sino que sigue, porque este 10 de marzo será el turno de Nico Lima en el sprint del esquí de fondo adaptado y luego las últimas dos pruebas tanto para el ushuaiense como Lorenzo en las distancias de 10 (11 de marzo) y 20 kilómetros (15 de marzo).