La explicación a los avistajes de ballenas en la bahía de Ushuaia
Fauna marina

La explicación a los avistajes de ballenas en la bahía de Ushuaia

La presencia cada vez más frecuente de ballenas en el canal Beagle y en la bahía de Ushuaia despertó interés científico y turístico. Investigadores explican que el fenómeno se vincula con la recuperación de las poblaciones y con el regreso de los cetáceos a antiguas áreas de alimentación.
10/03/2026
E

n los últimos años investigadores comenzaron a registrar con mayor frecuencia el acercamiento de ballenas a sectores cercanos a la ciudad de Ushuaia, un fenómeno que es monitoreado por equipos científicos que buscan comprender los movimientos de los cetáceos dentro del canal Beagle y las condiciones ambientales que favorecen su presencia en la zona. La doctora en biología e investigadora del CADIC-CONICET, Natalia Dellabianca, explicó que el fenómeno no es completamente nuevo, aunque en los últimos años se observa con mayor frecuencia. “Sí vemos que hay ballenas que vienen al centro de Ushuaia y sobre todo se ha visto en determinadas épocas de los últimos años, no todos los años. No es algo tan inusual para nosotros, pero tampoco es algo que pase todos los años”, señaló.

Según detalló la investigadora, los estudios más sistemáticos en la zona se desarrollan desde hace más de una década y se concentran especialmente en la ballena jorobada. “En el caso de la ballena jorobada, que es la que venimos estudiando más regularmente desde el 2013, sabemos que a partir de febrero normalmente tenemos una presencia permanente de la especie”, explicó. De acuerdo con esos registros, los animales permanecen durante varios meses en la región. “Si bien puede haber avistajes desde noviembre hasta agosto en algunos casos, a partir de febrero normalmente tenemos presencia permanente de la especie hasta junio seguro”, indicó.

Uno de los factores que podría explicar el aumento de registros está vinculado con la recuperación de las poblaciones luego de la prohibición de la caza comercial. “Lo que se está viendo a nivel más general es que las poblaciones empezaron a recuperarse”, afirmó. En ese sentido, Dellabianca recordó que el canal Beagle formaba parte de las áreas históricas de alimentación de estos cetáceos. “Las ballenas están volviendo al canal que era un área de alimentación ya previa a la época de caza de ballenas”, sostuvo.

La investigadora explicó que la disponibilidad de alimento es un elemento central para comprender la presencia de estos animales en la región. “Acá hay comida y por eso los animales están en esta zona. Se alimentan principalmente de langostilla y de sardina fueguina”, señaló.

Los especialistas también analizan la posibilidad de que toda la región funcione como un área amplia de alimentación para la especie. “Puede ser que toda la zona del estrecho, los canales fueguinos y el canal Beagle sea una gran área de alimentación para estos animales”, explicó.

En ese marco, los científicos buscan comprender cómo se desplazan los ejemplares dentro de esa región. “Puede ser que los animales se muevan dentro de esa zona grande de alimentación y tengan movimientos internos entre estos lugares”, indicó.

Para estudiar esos movimientos, los investigadores utilizan sistemas de identificación individual basados en características físicas de cada ejemplar. “En el caso de la ballena jorobada el patrón de la aleta caudal es único para cada animal, como una huella digital, y eso nos permite saber que los animales vuelven”, explicó. Ese método permitió confirmar que algunos ejemplares regresan de manera periódica a la zona. “Tenemos animales identificados desde 2018 que volvieron todos los años, mientras que otros a lo mejor los vemos un año y después pasan uno o dos años sin registrarse”, señaló.

La investigadora indicó que uno de los objetivos actuales es comparar esos registros con los que realizan equipos científicos en Chile. “La idea es comparar nuestros catálogos con colegas del lado chileno para entender mejor cómo se mueven los animales dentro de toda esta región”, explicó.

Además del interés científico, Dellabianca destacó el rol ecológico que cumplen estos cetáceos en el ecosistema marino. “Estos animales tienen un rol importante porque ayudan al traslado y al aporte de materia orgánica al sistema marino”, sostuvo. En ese sentido, explicó que su presencia también permite evaluar el estado general del ambiente marino. “Como están en niveles altos dentro de las tramas tróficas, también nos permiten saber algo sobre la salud del ecosistema”, afirmó.

La investigadora advirtió que el aumento de avistajes requiere mantener pautas de cuidado para evitar impactos sobre la fauna. “Es importante respetar las distancias y las recomendaciones para que el avistaje sea seguro tanto para los animales como para las embarcaciones”, concluyó. Imágenes de ballenas corresponden a Mónica Torres.

Galería de noticia
Etiquetas
Cuál es tu opinión sobre la nota?
  • Me interesó
    %
    0 votos
  • No me interesó
    %
    0 votos